mayo 05, 2006

Bolivia seguirá enviando gas, pero no se sabe a qué precio.

Publicado en La Nación.
La cumbre de Iguazú sirvió para descomprimir la tensión por la provisión de gas; el gobierno boliviano pretende un fuerte ajuste en los valores; negociará bilateralmente

PUERTO IGUAZU.– De un modo u otro, la crisis iba a descomprimirse. ¿Cómo? En síntesis, Evo Morales aceptó la invitación de Néstor Kirchner, Luiz Inacio Lula da Silva y Hugo Chávez a formar parte del proyecto del gasoducto, o megagasoducto, que partirá desde Venezuela y surcará las entrañas de la región hasta el sur argentino, y se comprometió a evitar eventuales problemas en el abastecimiento de gas boliviano a Brasil y a la Argentina. También, a negociar los futuros precios “en un marco racional y equitativo”.

No hablaron de montos ni de volúmenes, sino de fijar una base política para evitar nuevos contratiempos y de fomentar “los diálogos bilaterales para resolver las cuestiones pendientes”. De todos modos, fuentes argentinas y bolivianas en La Paz revelaron ayer a LA NACION que Bolivia pretende aplicar un aumento del 64% al gas que le vende a la Argentina (ver en la Pág. 5).

En coincidencia con la reunión del presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, con su par norteamericano, George W. Bush, en la Casa Blanca, también “expresaron su voluntad de trabajar para la profundización del Mercosur y la consolidación de la integración sudamericana”.

La cumbre coincidió, a su vez, con la presentación argentina ante la Corte Internacional de La Haya (de lo que se informa por separado). A ello se refirió el canciller Jorge Taiana mientras los presidentes estaban reunidos, aunque Kirchner aclaró que no recibió adhesiones ni reproches de sus colegas porque se trata de “un tema bilateral”.

En la reunión privada entre los cuatro, Lula le planteó a Morales: “Por la compra de gas, Brasil le paga 1000 millones de dólares por año a Bolivia”. En ese momento, sentados frente a mesas rectangulares que formaban un cuadrado, de modo que se vieran las caras, y que tenían manteles blancos sobre los cuales sólo había carteles con los nombres de los países, Kirchner y Chávez concluyeron que el presidente brasileño estaba advirtiéndole a su par boliviano que podía buscar nuevos mercados.

En defensa del decreto de nacionalización de los hidrocarburos, motivo de la preocupación de Lula, del respaldo de Kirchner y de la presencia de Chávez, Morales exclamó: "Ni Pinochet privatizó el cobre chileno". Hablaba, según relató después el presidente venezolano a algunos periodistas, de la necesidad de devolver al Estado el papel que perdió durante la era de las privatizaciones. No se privó entonces de despotricar contra los Estados Unidos y de prometer que iba a comprar a Bolivia toda su producción de soja, así como parte de sus hojas de coca. Morales, según Lula, presentará a Brasil una "lista de demandas".

En ello convinieron los cuatro, así como en un compromiso de evitar nuevas confrontaciones por falta de coordinación en las medidas internas que puedan perjudicar a alguno de ellos. De la cumbre no participaron ministros ni asistentes, señal de que no querían testigos de una discusión que Kirchner y Chávez calificaron de "una de las mejores" desde que asumieron sus respectivos mandatos.

Como anfitrión y conciliador del aprieto en el que se vio inmerso Lula por los reclamos de Petrobras y por el temor de un virtual desabastecimiento de gas a cinco meses de los comicios en los cuales buscará la reelección, Kirchner leyó una declaración conjunta en la cual "destacaron que la integración energética es un elemento esencial de la integración regional en beneficio de sus pueblos" y "coincidieron en la necesidad de preservar y garantizar el abastecimiento de gas, favoreciendo un desarrollo equilibrado de los países productores y consumidores".

Omisión

A su turno, Morales expresó su agradecimiento a Lula, Kirchner y Chávez por haber brindado su ayuda en las recientes inundaciones en Bolivia y señaló que "con esta reunión se resuelve cualquier susceptibilidad o preocupación de los gobiernos". Omitió de ese modo una respuesta sobre la presunta acusación de "chantaje" que había formulado a Petrobras por su decisión de congelar las inversiones en su país.

La declaración conjunta señala que coincidieron en "preservar y garantizar el abastecimiento de gas, favoreciendo un desarrollo equilibrado de los países productores y consumidores". También pondera, sin dar cifras, que se fijarán precios "equitativos" y que el suministro está garantizado.

Con ello, Lula suspiró, aliviado. Y, como adelantó ayer LA NACION, negó que hubiera una crisis y dijo que se sentía confiado en que iban a resolverse las diferencias. Admitió, sin embargo, que había sido un "error estratégico" que Brasil dependiera de una sola fuente de abastecimiento de gas, con lo cual rubricó en forma implícita la posibilidad de plantearse nuevos horizontes si no obtenía una respuesta favorable de Morales. Se trata de 26 millones de metros cúbicos diarios de gas, algo así como la mitad de su demanda interna.

Después de la cumbre, en ningún momento se mostró preocupado por un virtual desabastecimiento ni por un aumento del precio. "El problema es garantizar el gas brasileño -dijo-. Estoy tranquilo. No va a aumentar el precio. No tengo esa preocupación."

El "sufrido pueblo" boliviano, dijo, tenía derecho de reclamar el control de sus recursos naturales. En la víspera, en Brasilia, Lula había señalado que el derecho de los bolivianos significaba negarles el derecho a los brasileños. El derecho de reclamar seguridad jurídica para las inversiones de Petrobras, del orden de los 1000 millones de dólares en una década.

Morales y Chávez, reunidos desde anteayer, conformaron una suerte de alianza mientras Kirchner y Lula, reunidos una hora antes de la cumbre, procuraron unificar discursos como virtuales perjudicados de LA NACIONalización de los hidrocarburos bolivianos.

Con la consigna de ver el vaso medio lleno, no medio vacío, Chávez destacó que la decisión de Morales, beneficiosa para Petróleos de Venezuela (Pdvsa), cuyos técnicos tienen venia para trabajar en Bolivia, "no va a afectar para nada; al contrario, va a afectar en positivo".

En positivo, justamente, entregó a Morales el documento por el cual Bolivia era formalmente invitado a formar parte del gasoducto continental y reunirse con ellos en agosto, en Caracas, para ultimar los detalles de las primeras perforaciones, a cargo de la compañía venezolana y de Petrobras, la máxima inversora en los hidrocarburos bolivianos e importadora del gas que consume Brasil.

Sobre Petrobras, cuyos contratos con Bolivia indican que cualquier pleito debe ser dirimido en un tribunal de Nueva York, Lula no habló. Dijo que "es una empresa independiente" y que "invertirá donde tenga posibilidades y donde le convenga".

Desde España, vinculada con los intereses de Repsol YPF, Kirchner recibió como señal la preocupación del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Con él planea reunirse en el primer semestre de este año y, en principio, debería presentarle una estantería limpia de cuestiones pendientes, sobre todo con las compañías privatizadas en la Argentina. A diferencia de la comprensión expresada por los vecinos de Bolivia, en aquellas latitudes se llegó a hablar de "una decisión unilateral que ha hecho saltar por los aires el orden jurídico internacional".

Por Jorge Elías
Enviado especial

Bolivia acordó que no faltará gas, pero habrá disputa por el precio.

Publicado en Clarín.

 Argentina y Brasil obtuvieron ayer garantías respecto a que no les faltará el gas boliviano. Los precios no fueron definidos, pero acordaron que serán "racionales y equitativos". Bolivia, a cambio, se llevó la promesa de inversiones.

La fuerte tensión entre Brasil y Bolivia luego de que Evo Morales nacionalizara esta semana los campos petroleros, fue lo que convocó ayer, aquí, a los presidentes Néstor Kirchner, Lula, Evo Morales y al venezolano Hugo Chávez. Hubo un encuentro de más de tres horas, donde se habló con "franqueza", según dijeron los presidentes, utilizando la palabra que en círculos diplomáticos se usa para expresar "dureza".

El gas fue el eje central de la reunión. Tanto que el documento que se leyó al final señala que los presidentes "destacaron que la integración energética es un elemento esencial de la integración regional en beneficio del pueblo". Dos semanas atrás, el presidente de Bolivia y el ministro de Planificación argentino, Julio De Vido, ya habían acordado una garantía boliviana de que se cumplirían los convenios que autorizan exportaciones por hasta 7 millones de metros cúbicos diarios de gas a la Argentina.

Pero quedaron en definir en una comisión, que tendría plazo hasta el 15 de este mes, el precio de compra. La nacionalización de las reservas decretada por Morales puso una impasse a esa discusión. Ayer, se le dio un marco.

"Los presidentes coincidieron en la necesidad de preservar y garantizar el abastecimiento de gas favoreciendo un desarrollo equilibrado en los países productores y consumidores", señala el documento de Puerto Iguazú. Asimismo destacaron que la discusión sobre los precios del gas debe darse en un "marco racional y equitativo que viabilice los emprendimientos".

"La preservación y garantía del volumen del gas que necesiten los países que compren a Venezuela o Bolivia, está absolutamente garantizado", dijo Kirchner tras el encuentro. Y fue más allá: "Respecto al precio, el documento es absolutamente claro, dice racionalidad, criterio, ayudar al crecimiento, al consumo y una situación bilateral que se irá resolviendo entre los países que tengan que discutir el precio".

—¿Cuál será el precio del gas boliviano para la Argentina?, preguntó Clarín al ministro De Vido, luego de la reunión.

—Aquí no se discutieron valores concretos, pero serán valores justos y razonables.

—¿Cuál es el que aspira?

—Nosotros con los precios actuales estamos bien, ellos son los que piden el cambio.

—¿Hay un techo?

—Para mí, el techo es 1,40 dólares por millón de BTU (la forma en que se paga) que abona la indus tria en la Argentina.

El precio en el mercado interno argentino es muy inferior a los valores a que se importa gas de Bolivia, que promedia los US$ 3 por millón de BTU. Fuentes bolivianas mencionan US$ 5 como el precio que pretenderían en el futuro. En la ecuación energética argentina, el cambio no es de gran peso: el gas boliviano es un 4 a 5% del total del consumo.

Pero la definición es clave para la segunda etapa de la discusión, cuando se negocie el contrato por otros 20 millones de metros cúbicos diarios para construir el nuevo gasoducto entre Bolivia y la Argentina.

La garantía de abastecimiento de gas que ofreció ayer Bolivia a Argentina es, claro, igual para Brasil. A cambio, pidió inversiones que promuevan el desarrollo del país. Ayer se anunció la primera: PDVSA, la petrolera venezolana, confirmó que el 18 de mayo firmará el contrato para construir en Santa Cruz de la Sierra una planta de separación de gases de US$ 40 millones.

"El presidente Evo Morales va a presentar en el futuro próximo una lista de necesidades", dijo ayer Lula ante la prensa.

Hugo Chávez no se quiso quedar callado. Y entregó públicamente una carta a Evo Morales invitándolo a ser parte del Gasoducto del Sur, que cruzará desde Venezuela hasta la Argentina.

"Evo ya nos dijo que sí", aseguró, con el presidente boliviano sonriendo a su lado.

Leaders Discuss Bolivian Energy Takeover

Publicado en NYTimes.



By PAULO PRADA and JUAN FORERO
Published: May 5, 2006

PUERTO IGUAZÚ, Argentina, May 4 — There were smiles and bear hugs all around as four South American leaders met here Thursday to defuse a crisis set off by Bolivia's decision this week to nationalize its energy reserves.

But the joviality could not disguise the strains, as the leaders of Bolivia, Venezuela, Brazil and Argentina walked away with little more than an agreement to negotiate the prices of the natural gas that Bolivia will now control, and to keep talking.

"In this meeting, any concerns the presidents may have had have been dispelled," said Bolivia's new president, Evo Morales, whose announcement on Monday has deeply unsettled Brazil and Argentina, which depend on Bolivia's natural gas to fuel their growing economies.

But even as he and the other leaders insisted there was no rift among them, the urgency of the meeting demonstrated the potential for economics to trump ideology, with Brazil and Argentina increasingly worried about where they are going to get their fuel, and at what price.

The crisis has been particularly damaging to Brazil's president, President Luiz Inácio Lula da Silva, who has been harshly criticized at home as having failed to look after his country's interests.

Critics say Mr. da Silva, who is expected to run for re-election this year, has surrendered political space to Venezuela's president, Hugo Chávez, who joined the meeting at this Argentine resort town as Bolivia's most strident backer.

"The Brazilian press has been very critical about Lula the last three days," said Timothy Powers, an expert on Brazil at Oxford University, "that Lula has been playing footsie with Chávez and Evo, and that when it comes to national interests like gas, Lula is very naïve in getting himself into this position. Lula looks weak, like he's a prisoner of events."

As a gesture, President Néstor Kirchner of Argentina, Mr. da Silva and Mr. Chávez invited Bolivia to take part in a proposed but still distant project to build a $20 billion pipeline, to run 5,000 miles from Venezuela to Argentina.

But the pipeline's future is uncertain and the meeting did little to address more immediate concerns: the price of gas in the countries supplied by Bolivia, which holds the largest gas reserves in Latin America, after Venezuela.

The Brazilian energy giant, Petrobras, was already moving to find alternative sources of gas outside Bolivia, and said it was working to develop untapped fields in Brazil, spending $8.8 billion in the next four years to develop gas beds off the southeast coast. But those plans are expected to take years.

"The market is growing fast and we're working to develop as many sources for gas as we can," Ildo Sauer, the company's director for natural gas and energy, said in a telephone interview.

He also said the company would contest efforts by Bolivia to raise the price of the natural gas that Petrobras imports beyond that stipulated by existing contracts. "The present price is fair," he said. "Anything beyond that, we'll challenge through the appropriate arbitration."

Officials from Petrobras said Wednesday that they would immediately suspend investments in Bolivia. The move was not retaliation, the chief executive, José Sergio Gabrielli, told reporters, but rather a logical business decision.

While the crisis has highlighted the mutual dependency of the region's economies, it was not clear that the lesson was yet fully absorbed, particularly in Bolivia, an impoverished, landlocked country whose natural gas reserves were developed by foreign companies in the late 1990's.

Before the summit meeting here, Mr. Morales, quoted by Bolivia's state information agency regarding Petrobras's investment decision, said, "They can blackmail, but it's not possible that they build a great company with our resources and leave our country's economy in bad shape."

At the moment, Venezuela is offering itself as an eager partner to take up some of the slack in Bolivia left by wary investors.

The Venezuelan state oil company, Petróleos de Venezuela, is helping Bolivia's small state-run energy company to begin developing its new role as a clearinghouse for oil and gas, while investing in new facilities.

The first investment, a $40 million plant to process liquid hydrocarbons, will be formalized in La Paz, Bolivia's capital, on May 18, Rafael Ramírez, Venezuela's energy minister, said in an interview after the meeting.

"We are prepared to make the necessary financial and technical agreements to help Bolivia get under way with the new structure of the industry," he said.

Still, Petrobras's tactic dampened the mood the four presidents wanted to establish. Mr. da Silva dismissed this week's energy troubles as growing pains essential to future prosperity. Mr. Chávez painted the Bolivian nationalization as a step that would lead to more energy integration.

Political analysts were unconvinced. "One of the great problems of populist rhetoric is that they tend to make promises they later cannot deliver," said Riordan Roett, a Latin America expert at Johns Hopkins University.

Paulo Prada reported from Puerto Iguazú for this article, and Juan Forero from Santa Cruz, Bolivia.

Lula, Kirchner y Chávez apoyan nacionalización energética de Bolivia.

Publicado en Telesur.

Al cierre de la cumbre cuatrilateral en la localidad Argentina Puerto Iguazu el jueves, el anfitrión Néstor Kirchner expresó su satisfacción ante el encuentro, en el que resaltó la importancia de discutir con sus colegas de Bolivia, Brasil y Venezuela el impacto de la nacionalización de los hidrocarburos bolivianos y se adelantaron proyectos de la integración energética.

El presidente de brasileño Luiz Ignácio Lula Da Silva expresó que su nación respeta el “derecho soberano que tiene Bolivia en sus riquezas minerales”, tras el anuncio del presidente Evo Morales de nacionalizar los recursos minerales de Bolivia.

De acuerdo al reporte de TeleSUR, Lula dijo: “yo como presidente conozco la situación económica de Bolivia, por ello quiero invitar a los presidentes de Venezuela (Hugo Chávez) y Argentina (Néstor Kirchner) a que elaboremos planes para impulsar y fortalecer el desenvolvimiento” del país andino, manifestó el brasileño en rueda de prensa conjunta con sus pares de Venezuela, Argentina y Bolivia.

Lula manifestó que la iniciativa de apoyar al gobierno boliviano “es parte de los procesos de integración del continente suramericano”.

De igual forma, anunció que las negociaciones entre la petrolera española Repsol y los gobiernos de Bolivia y Brasil se mantendrán y sostuvo que “Brasil tiene excelentes relaciones con Argentina y Venezuela, por eso ahora quiere tenerlas también con Bolivia”.

Además, el presidente brasileño señaló que su país tiene como principal objetivo el fortalecimiento del bloque suramericano, unión que sirva para negociar con otros continentes.

Agregó que las relaciones con Bolivia “no se van a ver afectadas por la decisión de Morales con relación a la estatal Petrobras”, a raíz de la nacionalización de los hidrocarburos.

El conflicto con Petrobras será dialogado “de la manera más democrática posible” entre el gobierno de La Paz y los representantes de la petrolera brasileña, dijo Lula.

Su colega venezolano Hugo Chávez defendió la decisión “soberana” de Bolivia en estatizar su industria energética y aseguró que el conflicto no afectará las relaciones de los países suramericanos.

También ratificó la incorporación boliviana al proyecto del gasoducto suramericano de 8.000 Km, impulsado por los gobiernos de Caracas, Buenos Aires y Brasilia.

A su vez, el presidente Chávez anunció que el próximo mes de agosto se realizará un encuentro con sus homólogos de Argentina, Brasil y Bolivia para “relanzar el proyecto del gasoducto del Sur”.

“En agosto debemos reunirnos en Venezuela para relanzar el proyecto”, dijo Chávez tras señalar que esa cumbre saldrá “al frente de quienes están jugando a la división” en América del Sur.

Ante la decisión boliviana de nacionalizar sus riquezas minerales Chávez dijo que Morales no está haciendo otra cosa que cumplir con el mandato del pueblo boliviano, al recordar las condiciones sociales del segundo país más empobrecido del continente.

mayo 04, 2006

Kirchner buscará mediar en la cumbre con Lula, Evo y Chávez.

Publicado en Clarín.

El Presidente se reúne hoy con sus colegas regionales en búsqueda de una solución a la crisis desatada tras la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia. Esa decisión generó una fuerte tensión con Brasil.

Eleonora Gosman PUERTO IGUAZU. ENVIADA ESPECIAL
egosman@clarin.com

La Cumbre que empieza hoy a la mañana en esta ciudad turística, y que reúne a Néstor Kirchner, Lula da Silva, el boliviano Evo Morales y el venezolano Hugo Chávez, servirá para "dar un marco político" capaz de "poner en carriles" la seguridad energética regional. Así lo aseguraron ayer los gobiernos tanto en Buenos Aires como en Brasilia.

Argentina va a acompañar a Brasil en las demandas ante Bolivia para que la declaración de soberanía sobre sus hidrocarburos no se traduzca en un desmadre del precio del gas que vende a sus vecinos, aseguran las mismas fuentes. De hecho, Kirchner llega con la intención de conciliar el fuerte enfrentamiento que se viene agudizando entre Lula y Evo Morales, puesto de manifiesto ayer cuando Petrobras anunció el levantamiento de sus inversiones en Bolivia.

El otro dato político que despertó suspicacias es el arribo de Chávez ayer a La Paz. Los presidentes de Venezuela y Bolivia viajaban juntos hoy a Iguazú.

Pero habrá una segunda parte de esta negociación. Y es cómo se renegocia el proceso de reestatización de empresas como Repsol-YPF o Petrobras, de modo que sus bienes y ganancias no se vean tan disminuidos.

Para unos esta cita "hará historia". La ven como un foro de presidentes empeñados en reafirmar que los conflictos regionales se pueden resolver dentro de casa. Otros, en cambio, consideran esta nueva cumbre —decidida de urgencia el martes, luego que Bolivia reestatizó sus hidrocarburos— como una expresión del deterioro del sistema progresista de alianzas presidenciales.

Como sea, Kirchner, Lula, Morales y Chávez tendrán que poner hoy el máximo ingenio para no transmitir una idea pesimista. Según confiaron fuentes diplomáticas argentinas, "de este encuentro saldrá con toda seguridad una señal positiva de los presidentes al resto del mundo: quieren mostrarse unidos en las fotos". Y agregaban que Argentina "acompañará a Lula" en esta negociación; sobre todo porque el brasileño lo llamó a Kirchner para pedir "ayuda" en una negociación que interesa a ambos, pero que involucra más fuerte a Brasil que a la Argentina: el gas boliviano representa 50% del mercado brasileño, contra 4 o 5% en el caso argentino.

El encuentro se decidió de forma tan acelerada que ni siquiera hubo tiempo para que las diplomacias y los cuerpos de seguridad presidenciales se prepararan. Encima, al elegir las Cataratas como sede de la cita, había pocas alternativas de vuelos para movilizar a todos los funcionarios.

Lula decidió viajar con su vicepresidente, José Alencar, además de varios ministros —como Dilma Rousseff, jefa de la Casa Civil, y Guido Mántega, de Hacienda—. Esto llevó a una situación inédita que dejó fascinados a los brasileños: por primera vez una mujer accederá a dirigir los destinos del país. Es la nueva titular de la Corte Suprema de Justicia, Ellen Northfleet, que se sentará por horas en el sillón presidencial.

En Buenos Aires analizaban el día de hoy como un momento muy particular para el gobierno de Kirchner. Recordaron que el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, se reúne hoy con el norteamericano George Bush. Y con cierta satisfacción marcaban diferencias: "Mientras Tabaré está en Washington, cuatro presidentes sudamericanos daremos en Iguazú un ejemplo de que podemos caminar juntos."

Pero si la decisión de los presidentes es presentarse unidos, eso no será a costa de dejar de lado los intereses particulares de cada país. Lula sostuvo ayer que las divergencias entre los países son naturales cuando se vive en democracia. "Lo que no se puede hacer es maximizar las dimensiones de los conflictos", dijo. Sin embargo, mientras defendía su espíritu diplomático en relación a Bolivia, instruía a Petrobras a presentarse en los estrados judiciales de Nueva York para dar la batalla legal y evitar allí las expropiaciones de sus inversiones.

Lula y Kirchner se unen para pedir moderación a Morales.

Publicado en La Nación.
Tras la nacionalización de los hidrocarburos bolivianos, se reúnen hoy en Iguazú

PUERTO IGUAZU.- ¿Era necesario que el ejército boliviano ocupara el frente de Petrobras como si hubiera recuperado por la fuerza un territorio usurpado o la salida al mar, cual reivindicación de la soberanía?

Palabras más, palabras menos, Néstor Kirchner y Luiz Inacio Lula da Silva no cuestionan la decisión de Evo Morales de nacionalizar los hidrocarburos, sino las formas, por más que haya querido sacar rédito para la elección de la Asamblea Constituyente -que será en julio- y que, en su primera medida de alto impacto, haya adoptado el modelo de Hugo Chávez como forma de reflotar su popularidad.

Los cuatro presidentes, convocados de urgencia por los dos "socios mayores" del Mercosur, según el latiguillo que aplica Tabaré Vázquez a Lula y a Kirchner, se reunirán hoy, desde las 10, en el Iguazú Grand Hotel, pegado a la frontera brasileña, con el fin de "enrumbar", como suele decir Chávez, la política energética de una región signada últimamente por crisis frecuentes en sus bloques y entre vecinos.

A esa misma hora, pero de Washington, Tabaré Vázquez será recibido por George W. Bush. Su desencanto del Mercosur, por el cual estaría dispuesto a impulsar la desafiliación de Uruguay "si no se renueva", no será ajeno a la cumbre de Puerto Iguazú. Pero, según confió a LA NACION un diplomático brasileño, habrá que ver "qué gestos transmite, porque, al menos para Brasil, no está claro qué pretende".

A puertas cerradas, como principal afectado por el decreto de Morales, Lula procurará hacerle ver que cometió un pecado de principiante o que, más allá de la presencia de Chávez, se dejó llevar por los discursos revolucionarios que compartieron ambos con Fidel Castro en La Habana antes de firmar el tratado de comercio con el cual honraron la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), con música venezolana, y rechazaron el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), con letra norteamericana.

En público, Lula dirá que "no hay crisis" con Bolivia y que confía en el diálogo. Sobre la base de la moderación, su herramienta favorita desde que dejó de batallar contra la globalización en el Foro de San Pablo, procurará balancear las posiciones planteadas en su gobierno desde que Morales anunció LA NACIONalización de los hidrocarburos el Día del Trabajo, fecha sensible para un presidente curtido en los sindicatos como el brasileño.

Como político, Lula le dirá a Morales que entiende el significado de cumplir con una promesa electoral, pero también le hará ver que él mismo será candidato a la reelección en octubre y que una medida de esta naturaleza podría perjudicarlo.

Señales a medias

Como presidente, le expondrá que Petrobras invirtió en Bolivia 1500 millones de dólares en la última década y que, como lo fija el contrato, cualquier diferencia, empezando por un aumento en el precio del gas, debe dirimirse en un tribunal de Nueva York.

Desde La Paz, los "socios mayores" recibieron señales de tranquilidad: el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia (YPFB), Jorge Alvarado Rivas, garantizó la provisión de gas. No han sido suficientes. Sobre todo, porque confiaban en que Morales no iba a detonar "pirotecnia" con tropas frente a Petrobras.

"No vamos a negarlo -agregó la fuente de Itamaraty-. En el gobierno hay molestia, pero enfrentar en público a Morales sería aún peor. Elegimos la moderación. Por eso, la cumbre es en la Argentina, no en Brasil. A cinco meses de las elecciones, una medida así puede afectar a Lula. Nadie olvida aquello que se llamó el apagón de 2001, cuando dejó de recibirse gas."

Fuentes del gobierno argentino dijeron que la cumbre coincide con la presentación de la demanda contra Uruguay en la Corte de La Haya y que, "entre señales cruzadas", es posible que Kirchner redondee cada palabra de Lula. En su caso, después de haberse reunido ayer con el presidente de Repsol YPF, Antonio Brufau.

El mero gesto de haber dejado que trascendieran detalles del mal humor de la compañía implica una señal hacia el otro "socio mayor" y, sobre todo, hacia el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, tan moderado como Lula cuando convocó a Madrid al encargado de negocios de la embajada en La Paz en lugar del embajador.

Morales no estará solo aquí: Chávez adelantó ayer su viaje a La Paz. Voceros del gobierno boliviano se apresuraron a indicar que el decreto de nacionalización "fue elaborado exclusivamente por técnicos bolivianos, sin participación ajena". Tras asumir, Morales firmó un acuerdo con Chávez que permitía a Pdvsa entrar en el mercado boliviano y habilitaba a técnicos venezolanos a trabajar en Bolivia. La primera medida del ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada, fue inscribir a nombre del Estado las reservas de Repsol YPF.

Más allá del megagasoducto bolivariano y del destino incierto del Mercosur, habrá hoy cuatro frente a una mesa y, en principio, dos posiciones, dos concepciones de poder, dos cargas o más de "pirotecnia" y un acuerdo tácito de apelar a la moderación.

Por Jorge Elías
Enviado especial

Nadie invitó a los "socios menores"

PUERTO IGUAZU.- En medio del revuelo del Mercosur, cualquiera hubiera descontado que "los socios mayores", la Argentina y Brasil, debían invitar a la cumbre a "los hermanos menores", Uruguay y Paraguay, pero Tabaré Vázquez se reunirá con George W. Bush en Washington, y Nicanor Duarte Frutos recibirá en Asunción al presidente de Taiwan. "No lo tomamos como una afrenta -dijo a LA NACION una fuente de la cancillería paraguaya-. Nosotros le compramos gas a la Argentina y no es positivo que tomemos esto con susceptibilidad. Hubiera sido un detalle que nos invitaran, pero no pasó y, bueno, ya está."

Energética cumbre en Puerto Iguazú.

Publicado en BBC Mundo.

Martín Murphy
BBC Mundo, Argentina

Los presidentes de Argentina, Brasil, Venezuela y Bolivia se reúnen este jueves para evaluar el nuevo escenario energético regional que surgió a partir de la decisión de este último país de nacionalizar sus hidrocarburos.

La reunión, al parecer, fue idea del presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, quien llamó a su par de Argentina, Néstor Kirchner, y le comunicó su voluntad de sentarse a dialogar con Evo Morales, presidente de Bolivia y autor del decreto que tanto les preocupa.

A nadie sorprende que sean Brasil y Argentina los impulsores de este encuentro, ya que estos dos países son los mayores importadores de gas boliviano.

Argentina importa 4% de su consumo total de gas de Bolivia, mientras que en el caso de Brasil esta cifra asciende a 24,3%.

"Para los dos (países) es una fuente importante de preocupación... El cinturón de San Pablo depende mucho hoy en día del gas boliviano... Para Argentina, la preocupación es porque cayeron sus reservas de gas", señaló a BBC Mundo Daniel Bosque, director de la revista Enernews.

Cuestión de precio

El gobierno de Bolivia ha reiterado sin cesar que el suministro de gas a Argentina y Brasil está garantizado, y que lo que busca mediante la nacionalización de los hidrocarburos es mejorar el bienestar de su pueblo.

Pero esto no quiere decir que no haya cuestiones para discutir en la reunión de Puerto Iguazú.

Entre ellas destaca el precio que Argentina y Brasil pagan por el gas boliviano.

El precio actual ronda los US$3 por millón de BTU (la unidad térmica que se utiliza para medir su comercialización), muy por debajo del precio internacional.

La intención de Bolivia sería subir de US$3 a US$5 por millón de BTU, lo cual todavía estaría por debajo del precio internacional.

Hasta aquí todo parece muy claro: Bolivia quiere que le paguen más por su gas, y Argentina y Brasil estarían dispuestos a hacerlo, siempre y cuando sigan obteniendo un precio preferencial.

Objetivo a largo plazo

Pero detrás del encuentro en Puerto Iguazú se adivina otro objetivo más amplio y con consecuencias a futuro.

Este objetivo explicaría la presencia de Chávez en la reunión.

"El modelo de Chávez es de total pragmatismo: manejamos la renta petrolera, manejamos el petróleo en términos políticos y hegemónicos, pero seguimos siendo fuertes proveedores para Estados Unidos y para otros países", sostiene Daniel Bosque.

Venezuela y Bolivia tienen las mayores reservas de gas en la región, y juntos podrían controlar el mercado sin ningún problema.

Perú no se queda atrás en la cantidad de gas que posee, y es por eso que los ojos de la región están puestos en la elección presidencial del próximo mes, donde uno de los dos candidatos, Ollanta Humala, tiene un discurso muy similar al de Morales y Chávez respecto de la propiedad de los recursos naturales.

Otro país que seguirá de cerca el encuentro de este jueves es Chile, un importador neto de gas que tiene fuertes diferencias históricas con Bolivia.

Chile le compra a Argentina, que a su vez le compra a Bolivia.

Si el precio del gas sube para Argentina, también subirá para Chile.

Lula, Morales, Kirchner e Chávez discutem nacionalização do gás.

Publicado en Folha Online.

Os presidentes Luiz Inácio Lula da Silva, Evo Morales (Bolívia), Hugo Chávez (Venezuela) e Néstor Kirchner (Argentina) reunem-se hoje em Puerto Iguazú (cidade argentina na fronteira com Brasil e Paraguai) para discutir a nacionalização do gás e do petróleo boliviano.

Durante o encontro, que já começou, também deve ser discutido o projeto de gasoduto sul-americano que já vem sendo estudado por Brasil, Argentina e Venezuela.

Morales partiu para Puerto Iguazú acompanhado de Chávez, que viajou ontem para a Bolívia para apoiar a decisão do governo local de nacionalizar os hidrocarbonetos e colocou a estatal de petróleo venezuelana PDVSA à disposição para ajudar em possíveis investimentos na Bolívia.

Além disso, funcionários da PDVSA já ajudam bolivianos em refinarias e campos de gás que eram controlados por estrangeiros, segundo funcionários da Petrobras.

Ao contrário de Chávez, Lula deu declarações diplomáticas sobre a nacionalização, disse entender o país vizinho, mas também deixou claro que não vai aceitar que a Bolívia "imponha sua soberania" ao Brasil.

Mais direto, o presidente da Petrobras, José Sérgio Gabrielli, afirmou que a empresa desistiu de fazer novos investimentos na Bolívia, inclusive a já programada expansão do gasoduto que liga o país ao Brasil.

Afirmou também que não vai aceitar aumentos de preços do gás --o ministro de Hidrocarbonetos da Bolívia, Andrés Soliz Rada, defendeu ontem um aumento de 45% dos preços do gás.

A Petrobras, entretanto, já afirmou que deve acionar tribunal internacional de arbitragem em Nova York contra mudanças nos contratos assinados.

A nacionalização do gás e do petróleo prejudicou cerca de 20 empresas estrangeiras que possuíam investimentos na Bolívia.

A União Européia informou estar preocupada com a decisão de Morales e criticou o envio de tropas do Exército para garantir a ocupação de mais de 50 campos de gás.

Como possíveis mudanças no preço do gás só devem ser anunciadas nos próximos 180 dias, entretanto, todos os países optaram pela negociação com a Bolívia.

In Brazil, Anger at Leader's Mild Response to Bolivia's Bold Move

Publicado por NYTimes.

By PAULO PRADA
Published: May 4, 2006

RIO DE JANEIRO, May 3 — President Luiz Inácio Lula da Silva of Brazil continued his low-key approach on Wednesday to Bolivia's move to take control of its natural gas and oil industries, drawing a barrage of criticism here for what many consider Brazil's weak response.

Brazil is Bolivia's biggest natural gas customer, with more than half its supply coming from there, and Brazil's state-controlled energy company, with over $1 billion invested, is the biggest single investor in Bolivia's natural gas industry. But Mr. da Silva, who publicly applauded the rise of a fellow leftist, Evo Morales, to Bolivia's presidency last December, has offered a muted response since Bolivia announced on Monday that it would take control of its energy industry. Bolivia has South America's second largest natural gas reserves, after Venezuela.

Businesspeople, political opponents and large-scale consumers of natural gas in Brazil, which has South America's biggest economy, say Mr. da Silva was caught flat-footed by Bolivia's move and has been unwilling to parry decisively because of political affinity with Mr. Morales.

"Brazil should have seen this coming," said Rubens Barbosa, a former Brazilian ambassador to the United States now working as a business consultant in São Paulo. "Because of his ideology," Mr. Barbosa said, "the president was ill prepared to defend Brazil's commercial interests."

Aside from securing a guarantee from Mr. Morales that Bolivian gas would keep flowing to Brazil, Mr. da Silva has limited his reaction to saying he would negotiate with Bolivia on Thursday to protect Brazilian interests while respecting the laws of Bolivia. At a speech in Brasília on Wednesday, Mr. da Silva played down talk of a crisis between the countries, even defending the rights of the "suffering people" of Bolivia, South America's poorest nation, to "claim greater power over the greatest riches they have."

At a meeting on Thursday in Puerto Iguazú, Argentina, Mr. da Silva plans to begin negotiations with Mr. Morales in the company of Presidents Néstor Kirchner of Argentina and Hugo Chávez of Venezuela. Though Mr. Morales is unlikely to reverse the major points of his decision, which requires all foreign operators to sell oil and gas produced in Bolivia through its state-owned energy company, Brazil hopes the presence of the two other leaders, both sympathizers of Mr. Morales, will help Brazil and Bolivia find common ground.

Aldo Rebelo, a former minister in Mr. da Silva's government and now an important ally as president of the lower house of Congress, said mutual interests between the two countries should help them work toward a settlement. Bolivian gas, for instance, fuels much of Brazil's industry and a growing number of power plants fired by natural gas. Revenues from those gas exports give Bolivia roughly one-third of its tax revenues.

"There are too many interests at stake for Brazil not to find an agreement that both protects our commercial interests and enables Bolivia to implement the goals of a democratically elected government," Mr. Rebelo said.

Many critics contrasted Mr. da Silva's reaction to that of Prime Minister José Luis Rodríguez Zapatero of Spain, who warned Bolivia not to harm the interests of the Spanish oil company Repsol-YPF S.A. Repsol, one of the biggest oil companies operating in Latin America, is the second largest investor in Bolivia. The biggest is Petróleo Brasileiro S.A., or Petrobras, the Brazilian energy giant whose southern Bolivian oil fields served as the staging ground for Mr. Morales's decree.

Some political analysts say Mr. da Silva's soft rebuttal to Mr. Morales is calculated. A tougher reaction, they contend, could prompt Bolivia to be more aggressive in increasing its share of the profits as it negotiates new contracts with foreign investors, as stipulated by its decree.

Though Mr. da Silva has yet to declare his candidacy, as expected, for a second term in presidential elections next October, higher energy prices would not sit well with voters.

"There is tremendous concern of a high, short-term increase in gas prices," said Christopher Garman, director of Latin American research at Eurasia Group, a consulting firm. "Brazil wants to work gently toward an acceptable compromise."

mayo 03, 2006

Bolivia's Energy Takeover: Populism Rules in the Andes

Publicado en NYTimes.


By SIMON ROMERO and JUAN FORERO
Published: May 3, 2006

Bolivia's nationalization of its energy industry, announced Monday by President Evo Morales, was a vivid illustration that the populist policies, championed most prominently by Venezuela, were spreading.

The impact on international energy markets is expected to be minimal because Bolivia produces mostly natural gas and exports it to just two countries, Brazil and Argentina.

Symbolically, however, the dispatch of troops to refineries and oilfields threatens to inject more nationalistic fervor into the policies of Bolivia and other energy exporters, in Latin America and abroad.

"We're experiencing the supremacy of emotional politics at this time," Gonzalo Chávez, an economist at the Catholic University of La Paz in Bolivia, said in a telephone interview. "The nationalization was received with great enthusiasm, but we'll have to wait and see how the economic impact of all this plays out."

Many countries have already taken steps to assert greater control over their natural resources, spurred by nationalist politics and lofty energy prices.

Major oil suppliers like Saudi Arabia and Iran nationalized their oil interests decades ago. Russia recently reorganized its domestic energy industries as well. But it is in the Andean region where momentum is quickly building for a greater government role.

Venezuela, a top supplier of oil to the United States, is at the forefront of this trend, recently forcing foreign energy companies to accept state control of important ventures.

Ecuador imposed rules in April that increase the state's share of windfall oil profits, while in Peru, Ollanta Humala, a presidential candidate, has called for a more aggressive government role in natural gas and mining operations.

On Tuesday, Bolivia's vice president, Álvaro García, said major mining companies would also have to pay higher taxes. "There are not going to be company expropriations, of course," he told a local radio station, according to Reuters, "but we're going to assume a greater level of state control."

The government said it expected the nationalization of its energy sector, which includes the second-largest natural gas reserves in Latin America, behind Venezuela's, to raise its annual revenues by more than $300 million, to $780 million.

"I don't think the game is over," said Lawrence J. Goldstein, president of the PIRA Energy Group, which is based in New York and is supported by the petroleum industry. "It's going to move from the Americas to the Africans. This is a very dangerous precedent."

Bolivia's step highlighted the region's changing political landscape, pointing first to the weakening influence of the United States, and to the rising profile of Venezuela's president, Hugo Chávez, who has been empowered by soaring oil revenues.

But it also threatened to open a schism among the region's new wave of left-leaning leaders. Brazil's president, Luis Ignácio da Silva, while nominally left-leaning, has drifted more toward the center since his election in 2002. Now he will have to negotiate a way out of the current crisis for his country, which is one of the biggest investors in Bolivia's energy industry and the main buyer of Bolivia's natural gas.

Brazil announced late Tuesday that Mr. da Silva would meet Thursday in Puerto Iguazú, Argentina, with Mr. Morales and with Argentina's president, Néstor Kirchner, to press for stability in energy supplies and prices. Mr. Chávez may also attend.

The Brazilian state oil company, Petrobras, the nation's largest company, is among the small number of foreign energy companies that will feel the brunt of Bolivia's decision.

At a news conference on Tuesday, André Singer, a Brazilian government spokesman, said Petrobras would maintain its Bolivian operations for the time being, though it remained wary of future investments.

Other energy companies affected include the BG Group in Britain, Repsol-YPF S.A. of Spain and Total of France. The only Bolivian investment of Exxon Mobil, the largest American oil company, is a minority stake in a nonproducing gas field controlled by Total.

The president of Repsol, Antonio Brufau, said the Bolivian decree fell "outside the norms and logic of business that should be the guides for relations between companies and governments."

Companies said they were waiting for more details to emerge and for negotiations or legal arbitration to begin with the Bolivian government, which has given them six months to agree to the new conditions or leave.

For the largest natural gas fields, the decree would give the government 82 percent control, including royalties, taxes and direct stakes, while that level would be lower for smaller fields.

But specifics remain to be clarified, in particular whether infrastructure or assets will be seized without compensation. The decree described earlier policies giving foreign companies a foothold as "treason."

Edward E. Miller, president of Gas TransBoliviano S.A., a company that operates part of the pipeline to Brazil, said people in the energy industry were still trying to make sense of the changes.

"We have military in front of our offices, but they're not doing anything but making sure people don't take anything out of the offices," Mr. Miller said in a telephone interview from Santa Cruz de la Sierra, in Bolivia. "They're not abrasive, they just don't want anyone to leave with laptops or documents."

In taking such a bold step, Mr. Morales appeared to have taken a cue from President Chávez, who has used his oil money to buttress alliances. In Bolivia's case, Venezuela has agreed to supply about 200,000 barrels a month of subsidized diesel, donated about $30 million for social programs and sent literacy volunteers into the Bolivian countryside.

Just a day before his nationalization speech, Mr. Morales entered into a trade agreement with Venezuela and Cuba called the Bolivarian Alternative for the Americas.

"Chávez is forcing Bolivia into a radical shift," said Roger Tissot, director of markets and countries for PFC Energy, a consulting firm in Washington. "That is the major headache for the U.S."

The Bush administration has quietly tried to engage the new Bolivian government, though that overture and Brazil's efforts to moderate Mr. Morales appear to have had little effect.

A perception that foreign oil and mining concerns have exploited landlocked Bolivia has been a driving force in the country's politics for decades. But it gained new currency after Bolivia and other nations in the region reopened the energy industry in the 1990's.

Since then, there have been boisterous protests and a tide of electoral revolts by voters who felt that the economic benefits had not spread to the poor.

Bolivians have also chafed somewhat at their dependence on Brazil. Petrobras controls 45 percent of Bolivia's natural gas fields, and part of a pipeline that supplies 51 percent of Brazil's need for natural gas.

At the same time, Brazilian companies, eager to expand into neighboring countries, have been struggling to do so without offending their hosts.

"Brazilian companies still do not have a nuanced approach, a diplomatic culture, particularly in relation to smaller countries," Luís Nassif, one of Brazil's leading economic commentators, recently wrote in the newspaper Folha de S. Paulo. "They are arrogant, like the British before World War II."

Yet while Brazil might feel tremors from Bolivia's decision, it is Bolivia that may be risking its potential as a major natural gas exporter.

Companies had been holding off on investments in Bolivia for some time, unnerved by growing talk of precisely the kind of step that Mr. Morales took this week. Foreign direct investment, much of which goes to energy and mining, fell to $103 million in 2005, from $1 billion in 1999.

What is more, unlike oil, natural gas is not easily exportable, with costly liquefaction facilities, customized tankers or pipelines needed to take the fuel to markets. Chile, a potential market for Bolivian gas, may choose instead a project to import the fuel from as far away as Africa.

Even Brazil, while now reliant on Bolivian gas, has recently discovered large offshore gas reserves of its own. Thus the window of opportunity for Bolivia to become a leading gas exporter may be closing, even as it grows more courageous in its dealings with foreigners.

"If Brazil decides to give the cold shoulder to Bolivia," said Carlos Alberto López, an independent consultant for oil companies in La Paz, "Bolivia will be left with its gas underground."

mayo 02, 2006

Bolívia se prepara para ações de empresas contra nacionalização.

Publicado en Folha Online.

VINICIUS ALBUQUERQUE
da Folha Online

O vice-ministro de Coordenação Governamental da Bolívia, Héctor Arce, disse nesta terça-feira que o decreto assinado nesta segunda-feira pelo presidente boliviano, Evo Morales, foi elaborado "com o maior cuidado" e seguindo estritamente as leis do país e as normas dos acordos internacionais.

"O governo está se preparando para qualquer ação injustificada que possa haver da parte das empresas e, obviamente, responder dentro do marco da lei, da racionalidade e fundamentalmente dentro do marco da verdade", disse Arce, segundo a ABI (Agência Boliviana de Informação), órgão do governo do país.

O governo boliviano anunciou que as empresas petrolíferas estrangeiras no país não têm argumentos legais contra a nacionalização das reservas de gás e petróleo do país realizada ontem, mas se prepara para enfrentar ações injustificadas.

O vice-ministro disse ainda que as forças militares do país permanecerão nas 56 instalações petrolíferas e refinarias em todo o país "pelo tempo que for necessário".

Morales anunciou nesta segunda-feira, 1º de maio, o decreto de nacionalização, que teve início com a ocupação do campo de San Antonio, explorado pela Petrobras, no departamento (Estado) de Tarija.

As empresas que operam no setor no país terão 180 dias --a contar de ontem-- para se adequar às novas regras do setor de hidrocarbonetos na Bolívia, entre elas a tomada do controle das reservas e a entrega da produção das petrolíferas à estatal YPFB (Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos), que será reestruturada e irá definir condições, volumes e preços para comercialização.

Petrobras promete "reação forte" contra decisão da Bolívia.

Publicado en Folha Online.

PEDRO SOARES
Enviado da Folha de S.Paulo a Houston

O presidente da Petrobras, José Sérgio Gabrielli, disse ontem que a decisão do governo da Bolívia de nacionalizar as reservas de gás e as refinarias da estatal naquele país foi "unilateral" e "não amistosa" e que pode levar a "situações dramáticas".

"O decreto, a nosso ver, coloca muitas definições e, ao mesmo tempo, indefinições muito grandes que podem levar a situações dramáticas", disse.

Apesar do tom de preocupação, Gabrielli disse que, a princípio, os campos da estatal na Bolívia estão operando normalmente e que o gás está sendo enviado para o Brasil. Antes de discutir como ficarão os ativos da companhia na Bolívia depois do decreto de nacionalização, Gabrielli disse que "a principal preocupação é manter a regularidade do fornecimento de gás ao Brasil".

Para Gabrielli, a decisão exige uma "reação forte" da companhia. "O governo da Bolívia tomou medidas unilaterais, de forma não amistosa, que nos obrigam a reagir", afirmou.

Ele não descartou a possibilidade de a Petrobras ir à Justiça para assegurar o direito de propriedade dos campos e dos ativos na Bolívia. "A Petrobras tomará todas as medidas que forem necessárias para preservar seus direitos. Todos. Quaisquer que sejam, em todos os níveis", afirmou Gabrielli.

O presidente da Petrobras se disse surpreso com o teor do decreto e que em nenhum momento das negociações a empresa foi avisada de que haveria o risco ver seus ativos nacionalizados.

Gabrielli afirmou ainda que o decreto tem vários pontos obscuros e indefinidos, como se haverá ou não ressarcimento pela retomada da propriedade dos campos e das duas refinarias que a Petrobras controla na Bolívia.

Outro ponto indefinido, segundo Gabrielli, é o preço do gás, que, pelo decreto, passará a ser fixado pelo governo boliviano.

Gabrielli soube do decreto ontem durante um almoço em Houston (EUA) com a imprensa brasileira e executivos da empresa, que visitaram a refinaria recém-adquirida de Pasadena.

No almoço, o diretor Paulo Roberto Costa ironizou a decisão de Morales: "Hoje é 1º de Maio [Dia do Trabalho] e ele tinha de fazer uma festa. E fez uma festa."

Em razão da crise na Bolívia, Gabrielli antecipou em um dia a volta ao Brasil e retornaria ontem.

GNV mais caro

Para desestimular o consumo no país de gás natural --produto que importa da Bolívia--, a Petrobras fez proposta ao governo brasileiro para reduzir a tributação sobre a gasolina e aumentar sobre o GNV (Gás Natural Veicular), cujo consumo atual cresce a taxa de cerca de 20% ao ano e já atinge 3 milhões de m3/ dia.

O Brasil consome cerca de 42 milhões de m3 de gás por dia, sendo 26 milhões da Bolívia.

Segundo o diretor de Exploração e Produção da companhia, Guilherme Estrella, não faz sentido estimular o consumo de gás veicular se existe hoje sobra de gasolina no país, produto que o Brasil exporta.

"O GNV é um produto que o Brasil ainda não tem em abundância, enquanto temos gasolina, que pode ser seu substituto, sobrando", disse ele.

Na visão de Estrella, se o mercado de GNV continuar aumentando no atual ritmo, a necessidade de importação de gás natural crescerá nos próximos anos --ao menos enquanto a Petrobras não começar a explorar as reservas dos campos da bacia de Santos.

Mantido o ritmo, a Petrobras estima que em 2010 o consumo de gás natural no Brasil será de 115 milhões de m3 por dia, dos quais 70 milhões seriam atendidos pela produção dos campos nacionais. Outros 30 milhões viriam da Bolívia. Haveria um déficit potencial de 15 milhões de m3.

Itamaraty defende solução com Bolívia por meio do "diálogo".

Publicado en Folha Online.

da Efe, em Genebra
da Folha Online

O ministro das Relações Exteriores, Celso Amorim, disse hoje que o país defende uma solução para a crise com a Bolívia por meio do "diálogo".

"Respeitamos as decisões soberanas. Preferimos resolver por meio do diálogo", disse o chanceler brasileiro em Genebra (Suíça), onde participa de diversas reuniões da OMC (Organização Mundial do Comércio).

O presidente da Bolívia, Evo Morales, decretou ontem a nacionalização das reservas de gás e petróleo do país, uma decisão que prejudica a Petrobras e pode comprometer o fornecimento de gás para o Brasil.

A posição oficial do governo brasileiro deve sair de reunião de emergência convocada pelo presidente Luiz Inácio Lula da Silva. A reunião estava marcada para começar às 11h30 no Palácio do Planalto e conta com a presença dos ministros Silas Rondeau (Minas e Energia), Samuel Pinheiro Guimarães (ministro em exercício das Relações Exteriores) e Dilma Rousseff (Casa Civil), além do presidente da Petrobras, José Sérgio Gabrielli

Dilma antecipou sua volta de Nova York para discutir a situação delicada com a Bolívia assim como Gabrielli, que também voltou mais cedo de Houston (Texas).

O Brasil vinha mantendo diplomacia diante das ameaças do novo governo boliviano de nacionalizar as reservas.

Ontem, entretanto, o presidente da Petrobras disse que a decisão do governo da Bolívia foi 'unilateral' e 'não amistosa' e que pode levar a 'situações dramáticas'. Além disso, ele prometeu uma 'reação forte'

Já o ministro de Minas e Energia, que afirmou ontem que vê um 'rompimento' na decisão da Bolívia, reuniu-se rapidamente hoje com técnicos do ministério para traçar um cenário da situação e seguiu para o Planalto a fim de informar o presidente sobre os reflexos da medida adotada pela Bolívia.

O decreto determina que o Estado detenha o controle e a direção da produção, transporte, refino, distribuição, comercialização e industrialização dos hidrocarbonetos em todo o país, o que vai afetar cerca de 20 empresas multinacionais, entre elas a estatal brasileira Petrobras, a Repsol YPF (Espanha e Argentina), British Gas e British Petroleum (Reino Unido) e a Total (França).

Com a decisão de Morales, as companhias estrangeiras estariam obrigadas a repartirem os lucros com derivados de petróleo com o Estado boliviano.

Lula, ministros e Petrobras estudam reação após decisão da Bolívia.

Publicado en Folha Online.

PATRÍCIA ZIMMERMANN
da Folha Online, em Brasília

O presidente Luiz Inácio Lula da Silva convocou os ministros Silas Rondeau (Minas e Energia), Samuel Pinheiro Guimarães (ministro em exercício das Relações Exteriores) e Dilma Rousseff (Casa Civil) e o presidente da Petrobras, José Sérgio Gabrielli para avaliar hoje as conseqüências do decreto boliviano que nacionalizou as reservas de petróleo e gás natural naquele país. A reunião começa às 11h30 no Palácio do Planalto.

Dilma antecipou sua volta de Nova York para discutir a situação delicada com a Bolívia assim como Gabrielli, que também voltou mais cedo de Houston (Texas). O ministro das Relações Exteriores, Celso Amorim, participa de reuniões da OMC (Organização Mundial do Comércio) em Genebra e volta a Brasília somente nesta quarta-feira.

A medida boliviana afeta diretamente os interesses do Brasil, que explora petróleo e gás na Bolívia por meio da Petrobras e importa daquele país mais da metade do gás natural consumido internamente.

O Brasil vinha mantendo diplomacia diante das ameaças do novo governo boliviano, liderado pelo presidente Evo Morales, de nacionalizar as reservas de petróleo e gás, evitando um embate sobre a exploração de petróleo.

Ontem, entretanto, o presidente da Petrobras disse que a decisão do governo da Bolívia foi "unilateral" e "não amistosa" e que pode levar a "situações dramáticas". Além disso, ele prometeu uma "reação forte"

Já o ministro de Minas e Energia, que reagiu ontem à medida, classificada por ele como um "rompimento", reuniu-se rapidamente hoje com técnicos do ministério para traçar um cenário da situação e seguiu para o Planalto a fim de informar o presidente sobre os reflexos da medida adotada pela Bolívia.

O ministro Celso Amorim (Relações Exteriores), por outro lado, defendeu em Genebra (Suíça) uma solução por meio do diálogo. "Respeitamos as decisões soberanas. Preferimos resolver por meio do diálogo", disse o chanceler brasileiro

A nacionalização das reservas de petróleo e gás natural na Bolívia, já adotada pelo país em duas ocasiões no passado, foi anunciada ontem pelo próprio presidente Morales.

O decreto determina que o Estado detenha o controle e a direção da produção, transporte, refino, distribuição, comercialização e industrialização dos hidrocarbonetos em todo o país, o que vai afetar cerca de 20 empresas multinacionais, entre elas a estatal brasileira Petrobras, a Repsol YPF (Espanha e Argentina), British Gas e British Petroleum (Reino Unido) e a Total (França).

Com a decisão de Morales, as companhias estrangeiras estariam obrigadas a repartirem os lucros com derivados de petróleo com o Estado boliviano.

Los pasos de Evo

Publicado en El País.

No por largamente barruntado, el control absoluto de los hidrocarburos decretado ayer por Evo Morales resulta menos preocupante. Aun comprendiendo que Bolivia quiera ser el primer beneficiario de sus recursos naturales, especialmente del gas, igualmente necesita de la inversión extranjera para su explotación. Con esta nacionalización, cuyos detalles habrá que estudiar con mayor detenimiento a medida que se vayan desarrollando y aplicando, Bolivia pone en juego la credibilidad de sus garantías jurídicas.

El de la inversión extranjera no puede ser un juego de suma cero en que lo que uno gana -en este caso, el Estado- lo pierde otro -las empresas-, sino que todos deben resultar beneficiarios. De ahí la importancia de ver qué ocurre en el plazo de seis meses que, en su decreto, el presidente otorga a las empresas para adaptarse a la nueva normativa, tras la entrega inmediata de toda su producción a la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Y no parece correcto en ningún caso mandar a los militares a tomar de inmediato el control de los campos de extracción de los hidrocarburos.

Evo Morales ha dado este paso a la vuelta de La Habana, donde ha constituido con Fidel Castro y Hugo Chávez el Tratado de Comercio de los Pueblos. A Cuba le sobran titulados, en especial, en quehaceres relativos a la salud y a la enseñanza públicas; a Bolivia le falta de todo, y Venezuela tiene el dinero del petróleo caro para sufragar esa triangulación. Al mismo tiempo, la Bolivia del presidente indigenista se ha incorporado a la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), que Castro y Chávez crearon en diciembre de 2004, aunque no se sabe si es alternativa a nada y, desde luego, poco contribuye a la estabilidad del espacio latinoamericano. Evo Morales, que preside un país democrático, se une así a un dirigente reelegido en las urnas como Chávez, pero dado al modo autoritario, y a un anciano dictador, el más antiguo de todos, que nada tiene ya que decirle al mundo. No son las mejores compañías para Morales.

Pero en estos momentos, los ejes en América Latina son cambiantes. El Mercosur está en crisis, el líder venezolano le está intentando dar la puntilla a la Comunidad Andina de Naciones, y varios países se suman a acuerdos bilaterales con Estados Unidos. Pese a todos lo favores que le debe a Chávez y a Castro, que apostaron por él en la campaña electoral, Evo Morales no debería echarse en sus manos, ni alejar la inversión extranjera con medidas que, si no se cuidan, no están adaptadas ni al mundo de hoy ni a las necesidades de un país de economía tan desesperadamente precaria como Bolivia.

El Gobierno boliviano puntualiza que la nacionalización de los hidrocarburos no es una confiscación.

Publicado en El País.

El Gobierno de Morales aumenta también del 50% al 82 el impuesto por la producción de los dos mayores pozos de gas

El gobierno boliviano ha asegurado que la nacionalización de los hidrocarburos no es una confiscación, aunque el decreto firmado por el presidente Evo Morales ordena el traspaso de las acciones suficientes para que el Estado asuma el control de las compañías que operan en el país.

Ha sido el ministro de Hidrocarburos,Andrés Soliz Rada, quien ha rechazo usar la palabra "confiscación" para referirse a los efectos del decreto anunciado por Morales. "La palabra confiscatorio implica apropiarse gratuitamente de algo que no es nuestro" y su otra aplicación "es la expulsión", y en Bolivia "no ha habido confiscación, porque no ha habido robo, ni expulsión", sino una nacionalización, ha aclarado Soliz Rada.

Polémico decreto

El decreto estipula que "se nacionalizan las acciones necesarias para que YPFB (Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos) controle como mínimo el 50 % más 1 en las empresa Chaco S.A., Andina S.A., Transredes S.A., Petrobrás Bolivia Refinanciación S.A. y Compañía Logística de Hidrocarburos de Bolivia S.A.".

En las tres primeras empresas (Chaco, Andina y Tranredes), tenían la mitad de las acciones y el control de la administración la British Petroleum, la hispano-argentina Repsol YPF y la estadounidense Enron-Shell, que ahora deberán ceder el control de las sociedades al Estado si quieren seguir en Bolivia. Además, el Gobierno de Morales reclama todas las acciones de ciudadanos bolivianos en esas petroleras mixtas.

El decreto señala que "se transfieren en propiedad a YPFB, a título gratuito, las acciones de los ciudadanos bolivianos que formaban parte del Fondo de Capitalización Colectiva en las empresas petroleras capitalizadas Chaco S.A., Andina S.A. y Transredes S.A.". Las acciones de empresas petroleras que ese Fondo ha depositado en Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) "serán endosadas a nombre de YPFB", agrega el decreto.

Dos AFP, una de ellas del BBVA de España, tienen un 48 por ciento de las acciones de Chaco y Andina, y un 34 por ciento de Transredes, en nombre de ese Fondo creado para asegurar una pensión anual vitalicia a todos los bolivianos que tenían más de 21 años en 1995. En los dos primeros casos, el Gobierno necesita "nacionalizar" un 3%, pero en Transredes, donde hay más inversores, tendrá más dificultades, porque YPFB necesita un 17 por ciento para controlar el directorio.

Además, el decreto determina que en otras dos compañías hasta ahora totalmente privadas, Petrobras-Bolivia Refinación y la Compañía Logística de Hidrocarburos de Bolivia, el Estado asumirá el control del 51 por ciento, para controlarlas.

Primeras medidas

Todos los yacimientos petroleros y de gas están militarizados desde el lunes, y las oficinas de las multinacionales custodiadas a la espera de que YPFB asuma "el control absoluto" de todo el sector.

El ministro de Hidrocarburos,Andrés Soliz Rada ha defendido la nacionalización ante la preocupación en países como España y Brasil, y ha dicho que a partir de ahora las empresas contarán con seguridad jurídica, una vez el Congreso apruebe sus nuevos contratos, antes de 180 días.

Sin embargo, fuentes diplomáticas y de las petroleras han señalado que es casi confiscatoria la decisión de aumentar del 50% al 82 el impuesto por la producción de los dos mayores pozos de gas, sin aclararse hasta ahora si sobre el 18 por ciento restante habrá que pagar otras tasas de beneficios o de envíos de dinero al exterior.

El triunfo del populismo petrolero.

Publicado en El País.

JOSÉ MANUEL CALVO - La ola populista latinoamericana ha sorprendido a EE UU. La izquierda tradicional se ve también atrapada entre la rivalidad con Washington y las dudas sobre los nuevos líderes

Políticos y expertos aportan su diagnóstico sobre las causas del avance del populismo en Latinoamérica, la desconfianza de la izquierda tradicional en los nuevos líderes y la debilidad de las instituciones para encauzar las demandas populares. Un punto común es que casi todos los triunfadores en las elecciones recientes lo han sido por distanciarse de Estados Unidos. En casi todas las elecciones celebradas en Latinoamérica en los últimos meses, los triunfadores se distancian de Estados Unidos. En ocasiones, son elegidos precisamente por distanciarse: la impopularidad de los estadounidenses -no sólo de su presidente- alcanza niveles extraordinarios. Washington, con Latinoamérica fuera del radar de sus prioridades, empieza a darse cuenta del alboroto en el patio trasero. La clase política, a pesar de su habitual ensimismamiento, ya tiene otros nombres que añadir al de Fidel Castro. "¿Cuánto tiempo hacía que todo el mundo en Washington conocía el nombre de un presidente de Bolivia?", bromeó la semana pasada Cynthia Arnson, directora de Latinoamérica del Wilson Center -un lugar de encuentro entre políticos y expertos-, en un debate sobre el futuro de las relaciones entre EE UU y América Latina. "Para los que, como yo, queremos que haya una mayor atención hacia Latinoamérica, Chávez es una bendición", dijo Richard Feinberg, que se ocupó de Asuntos Interamericanos en la Casa Blanca de Clinton. Estados Unidos -que, para ser justos, ya había descubierto las virtudes de Lula da Silva en Brasil y de Ricardo Lagos en Chile- se da cuenta de lo obvio: los nuevos líderes en la región están, con un puñado de excepciones, al frente de gobiernos de izquierda o populistas. Y que Fidel Castro, del que ya sólo se hablaba en el Estado de Florida en época electoral, va a cumplir 80 años con nuevos amigos que le felicitan. "¡El mapa está cambiando!", dijo el presidente cubano al recibir al victorioso Evo Morales, llegado a La Habana en el avión privado del comandante. Cuba no es hoy "modelo para ningún país latinoamericano", como escribe el ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso en sus memorias. Y a pesar de la preocupación que despierta el presidente venezolano, Hugo Chávez, en el Pentágono y entre algunos congresistas, "tampoco Chávez es un modelo en Latinoamérica, no hay que sobreestimar su influencia", en opinión de Feinberg; que sí cree que tratará de ayudar al candidato sandinista y ex presidente, Daniel Ortega, en las elecciones de noviembre en Nicaragua. Álvaro Vargas Llosa, director del Centro para la Prosperidad Global de Washington, cree que el Gobierno ha empezado a despertar ante la oleada populista y de izquierdas: "Han entendido que algo está pasando y sospechan que puede tener consecuencias más adelante si no le prestan un poco de atención. No creo que tengan muy claro qué es lo que quieren hacer ni tampoco hablaría de una política muy bien estructurada, pero sí hay ya atención". Puede haberla, pero faltan otras cosas: "El único instrumento de política exterior estadounidense en la región es el comercio", dijo en el debate del Wilson Center el economista de Harvard Ricardo Hausmann, y "me temo", añadió, "que, dólar por dólar, Venezuela tiene mucha más capacidad de subsidiar a sus amigos que EE UU". Hay cambios importantes en Latinoamérica, y muchos de esos cambios aún no están claros, añadió Hausmann; EE UU debería tomar partido, debería intervenir, pero "este país tiene a un presidente 'lame duck' [literalmente, 'pato cojo', expresión que describe la inoperancia de los líderes en la fase final de su último mandato] para los tres próximos años, y van a pasar pocas cosas". Pasen o no, ¿el populismo es un problema para el Gobierno de Bush? Cualquiera lo diría, pero Tom Shannon, secretario de Estado adjunto para el Hemisferio, matiza: "No necesariamente, y siento no tener una mejor respuesta. Es un fenómeno natural en los sistemas con instituciones que no pueden dar salida al crecimiento de la expresión popular. En Venezuela, Bolivia, Perú o Ecuador los conflictos se han canalizado a través de las instituciones democráticas, y las instituciones han tenido problemas para contenerlos y darles salida. El populismo emerge como resultado de la debilidad de las instituciones". Pero Adam Isacson, especialista en Latinoamérica del Center for International Policy, señala que los documentos que utiliza el Comando Sur del Ejército de EE UU y las agencias de seguridad con responsabilidad en América Latina cuando quieren reclamar más atención para Latinoamérica "hablan del populismo y del hecho de que hay grandes extensiones de territorio sin control que pueden ser ocupadas por grupos terroristas, y hablan del narcotráfico y del crimen organizado". Shannon, que recuerda que también en la historia de EE UU ha habido populismo, insiste: "Es algo natural en las democracias con instituciones débiles; lo que tenemos que hacer es reforzar esas instituciones". A veces, añade, "en Latinoamérica y en otras partes, los políticos populistas o los que llegan al poder por la quiebra de las instituciones tienen lo que podría llamarse la tentación autoritaria. Lo que nos interesa es apoyar la democracia y buscar la forma de que estos líderes no caigan en la tentación autoritaria". Roberto Álvarez, embajador de la República Dominicana ante la OEA y empresario, hace autocrítica sobre los vacíos políticos que en ocasiones llenan las corrientes populistas: "¿Los latinoamericanos hemos hecho lo suficiente frente a Estados Unidos? La respuesta es un rotundo no. No hemos sabido negociar, no hemos sabido hacer que nos tomen en serio. El caso de México, entre 2001 y 2003 y bajo el liderazgo del canciller Castañeda, fue una excepción. No tenemos la solidez de las instituciones y la seriedad y continuidad de los funcionarios. Si lo tuviéramos, sabríamos cómo negociar con el Congreso y con el Ejecutivo de Estados Unidos". Lo que le preocupa al ex presidente de Colombia Andrés Pastrana del populismo tiene que ver con "las expectativas tan grandes que genera. Si eres un político común y corriente, como hemos sido todos, y llegas al Gobierno, puede que no cumplas todo lo que prometas: dije que iba a hacer 10 hospitales e hice 8, dije que iba a hacer 20 colegios e hice 15, que iba a hacer X e hice Y... La historia me criticará y dirá, Pastrana pasó por aquí y no cumplió con lo prometido. Pero la gente se refleja en los líderes populistas, y cuando llegan al poder, el que le votó piensa: 'Este hombre es como yo y, por tanto, va a resolver mis problemas'. Si no se resuelven, no hay sólo desilusión: hay desesperanza. Con un político puede haber desilusión; cuando se juega con otras cosas, hay desesperanza. Y ahí es donde uno dice: qué es lo que va a pasar, hacia dónde vamos a ir...". Jorge G. Castañeda, ex canciller de México, dice que se equivocan los que todavía creen que Chávez puede ser identificado con la izquierda: "Es un error. Creo que él puede responder a causas que son banderas de las izquierdas, pero no a realidades. Creo que la política de Chávez es gastar el dinero del petróleo. Cuando se acabe ese dinero, ¿qué va a hacer? No hay nada ahí: no hay una política social, no hay una política internacional, no hay una política económica.... No hay nada. Lo único que hay es muchísima plata, porque hay mucho petróleo". Roberto Álvarez coincide: "Éste es un populismo que tiene un nombre muy claro; Hugo Chávez, y junto al nombre, una etiqueta: el petróleo. Sin el petróleo, este populismo no tendría piernas para levantarse, como dicen los gringos". Pastrana tiene una receta para contrarrestar ese efecto: "Cuando me piden consejos en Washington, les digo: 'Ustedes deben tener la misma política de Chávez, una política energética y de ayuda a la región. Si él está presente es porque está dando petróleo. ¿Cuánto le costó a Estados Unidos la crisis del tequila? ¿Treinta, cuarenta, cincuenta mil millones? ¿Cuánto le costaría tener un fondo de ayuda? Yo creo que muy poco; México está dispuesto, Centroamérica también, Colombia también... Hacen falta recursos y hace falta política". Para Isacson, al Gobierno de Bush le va a ser difícil cualquier política diferente a la de contener a Chávez. "Lo que no se debe hacer es repetir lo de Castro, que ha sobrevivido manejando a EE UU como una amenaza para desviar la atención de sus problemas internos". En el Departamento de Estado, añade, "distinguen entre Chávez y los demás; por eso se habla de Lula como modelo y por eso se relacionan con Evo. Creo que es la única opción que tienen, porque no va a haber una nueva Alianza para el Progreso; no hay dinero para comprar los corazones y las mentes del pueblo latinoamericano. Estamos en un déficit de más del 4% del PIB. Hasta la ayuda antidroga se está recortando en Bolivia, Perú y Ecuador. Y Colombia sufrirá recortes en unos pocos años". En otra dimensión, una de las claves de las críticas a EE UU es económica y social. Latinoamérica pasa por ser la zona del mundo con mayores desigualdades sociales. Para Isacson, "el enfado que hay hacia EE UU no tiene que ver sólo con la historia de intervenciones y la doctrina Monroe, sino con la política económica del consenso de Washington, que tal vez ha servido para el crecimiento económico, pero es un crecimiento que no ha llegado a la gente: hay altas tasas de pobreza, el desempleo no ha bajado... La gente culpa a EE UU del fracaso de ese modelo. Aunque en muchos casos, los problemas están en otro lado: en la corrupción, con frecuencia; en la ineficacia de las privatizaciones... pero el hecho es que se identifica con el país aquella receta que se utilizó como molde para todos. ¿Estamos entonces en el disenso de Washington? ¡Exacto! Se está desarrollando otro consenso, y en esta ocasión está, políticamente, muy lejos de Washington". Ésa es una percepción muy extendida, a pesar de que, en opinión de Roberto Álvarez, "los modelos de la liberalización y privatización, que se consideran agotados, no se aplicaron bien en muchos casos. El esfuerzo para reducir la corrupción, para fortalecer las instituciones y aumentar la eficacia en los beneficios del proceso democrático, el cumplimiento de las leyes, la mejor distribución de la riqueza... todo esto tenía que acompañar a las otras medidas, pero no marcharon a la par unas con otras. Y hoy tenemos supuestamente el agotamiento de un modelo que nunca se llegó a aplicar debidamente". En todo caso, las desigualdades y la pobreza están ahí. Y "la combinación de desigualdad y democracia suele causar en todas partes desplazamientos hacia la izquierda", escribe Jorge G. Castañeda en Foreign Affairs, en un artículo en el que explica que no hay una izquierda latinoamericana, sino dos: "Una es moderna, abierta, reformista e internacionalista, y, paradójicamente, procede de la izquierda dura del pasado; la otra, que nace de la gran tradición del populismo latinoamericano, es nacionalista, estridente y estrecha de miras. La primera es consciente de sus pasados errores, y, en consecuencia, ha cambiado. La segunda, desgraciadamente, no". Y hará daño, porque "la izquierda populista ama más el poder que la democracia, y luchará para conservarlo a toda costa". El populismo "ha sido tradicionalmente desastroso para América Latina, y no hay razón para suponer que dejará de serlo en el futuro". A quien más perjudica el populismo es a la izquierda, asegura Vargas Llosa, que cree que Washington debe tomar nota: "Lula, en Brasil, lo ve con mucha claridad y por eso mantiene a raya a Chávez y presiona a Evo Morales. La batalla más fascinante que se da hoy en América Latina es entre la izquierda moderada y la populista. Si EE UU lo entiende y juega sus cartas inteligentemente, puede hacer algunos progresos". En su opinión, ya hay un esbozo de otra política en el Gobierno estadounidense: "Cuando hablo con ellos, mi impresión es que han decidido cambiar de táctica frente a Chávez. Quieren tratar de aislarlo o de minimizar el impacto del populismo radical estableciendo alianzas o acercamientos con la izquierda moderada. La de Lagos y Bachelet en Chile, la de Lula en Brasil, la de Tabaré Vázquez en Uruguay... Incluso se nota en el caso de Bolivia, donde han reaccionado frente a Evo Morales con menos hostilidad de la que cabía esperar, con la llamada de felicitación del presidente Bush, con visitas, con reuniones... Es lo mismo: no hostilizar a Morales, no arrinconarlo, evitar que caiga en brazos de Chávez". Shannon lo cuenta así: "Durante mucho tiempo tuvimos muy buenas relaciones con Venezuela, en todos los capítulos. Debido a que Venezuela, a diferencia de muchos países de la región, es constitucionalmente una democracia desde 1958, teníamos un diálogo político muy desarrollado y profundo. Esta relación, obviamente, ha sufrido. Pero, teniendo esa historia en cuenta y dada la creciente importancia de las relaciones energéticas, para nosotros sería ridículo tratar de aislar a Venezuela". Lo que tiene que entender Washington es "que la política exterior no puede ser maniquea, primero, y segundo, que los problemas de América Latina tendrán que resolverse allí", dice Arturo Valenzuela, director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown, y que EE UU, como aliado y como país con muchos intereses en la región, "debe ayudar a facilitar soluciones, pero no necesariamente tratar de hegemonizarlas, porque, mal que mal, le sale el tiro por la culata". Uno de esos tiros tiene que ver con las tensiones que crea en la zona la hasta ahora estricta política de exigir la aplicación del ASPA, la ley que prevé la suspensión de la cooperación militar con los países miembros de la Corte Penal Internacional que se nieguen a firmar acuerdos bilaterales con EE UU para garantizar inmunidad a sus soldados. Doce países tienen suspendida la cooperación militar con el Pentágono, y Chile -con lo que eso supone- podría ser el siguiente en cuanto ratifique el tratado que creó la Corte. "Es un tema que preocupa a los dos partidos, al Pentágono y al Departamento de Estado; el problema está en la Casa Blanca, en la oficina del vicepresidente y en el Consejo Nacional de Seguridad. Ahí empujaron para hacer esa ley y ahora no quieren suavizar las sanciones. Confío en que haya un arreglo en el Congreso", señala Isacson. Problemas del unilateralismo, lamentos latinoamericanos por la ausencia de una política global sobre la región, quejas de relaciones de baja intensidad... Pero no es relación lo que falta en muchos otros ámbitos. "Nunca ha sido mayor la emigración de latinoamericanos a EE UU, y los envíos de los emigrantes son ya casi 50.000 millones de dólares anuales. Hay un alto porcentaje de latinoamericanos que saben que su sustento tiene relación directa con EE UU", señala Vargas Llosa. Y Valenzuela apunta otra dimensión: "Hay que tener cuidado cuando se dice que hay una crisis en la relación entre EE UU y América Latina. Las relaciones son enormes y van mucho más allá de lo oficial. A veces, estamos tan pendientes de lo diplomático, de lo oficial, que nos olvidamos de la enorme interacción a tantísimos niveles que existe, desde los aspectos culturales hasta el fenómeno de la inmigración, una cantidad que es el doble de toda la ayuda externa de EE UU en el mundo. Y es también el cine, los deportes, el béisbol... Uno va a Monterrey, en México, y se pregunta si está en Tejas, y viceversa. Yo acabo de estar en Venezuela, con un proyecto de acercamiento entre congresistas de allá y demócratas y republicanos de EE UU, y en uno de los momentos difíciles de los encuentros, de repente, armaron un partido de béisbol y fue fantástico. El béisbol no lo entienden en España, pero se entiende en Venezuela, en Nicaragua, en Panamá, en Cuba...".

El Gobierno boliviano puntualiza que la nacionalización de los hidrocarburos no es una confiscación.

Publicado en El País.

El gobierno boliviano ha asegurado que la nacionalización de los hidrocarburos no es una confiscación, aunque el decreto firmado por el presidente Evo Morales ordena el traspaso de las acciones suficientes para que el Estado asuma el control de las compañías que operan en el país.

Ha sido el ministro de Hidrocarburos,Andrés Soliz Rada, quien ha rechazo usar la palabra "confiscación" para referirse a los efectos del decreto anunciado por Morales. "La palabra confiscatorio implica apropiarse gratuitamente de algo que no es nuestro" y su otra aplicación "es la expulsión", y en Bolivia "no ha habido confiscación, porque no ha habido robo, ni expulsión", sino una nacionalización, ha aclarado Soliz Rada.

Polémico decreto

El decreto estipula que "se nacionalizan las acciones necesarias para que YPFB (Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos) controle como mínimo el 50 % más 1 en las empresa Chaco S.A., Andina S.A., Transredes S.A., Petrobrás Bolivia Refinanciación S.A. y Compañía Logística de Hidrocarburos de Bolivia S.A.".

En las tres primeras empresas (Chaco, Andina y Tranredes), tenían la mitad de las acciones y el control de la administración la British Petroleum, la hispano-argentina Repsol YPF y la estadounidense Enron-Shell, que ahora deberán ceder el control de las sociedades al Estado si quieren seguir en Bolivia. Además, el Gobierno de Morales reclama todas las acciones de ciudadanos bolivianos en esas petroleras mixtas.

El decreto señala que "se transfieren en propiedad a YPFB, a título gratuito, las acciones de los ciudadanos bolivianos que formaban parte del Fondo de Capitalización Colectiva en las empresas petroleras capitalizadas Chaco S.A., Andina S.A. y Transredes S.A.". Las acciones de empresas petroleras que ese Fondo ha depositado en Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) "serán endosadas a nombre de YPFB", agrega el decreto.

Dos AFP, una de ellas del BBVA de España, tienen un 48 por ciento de las acciones de Chaco y Andina, y un 34 por ciento de Transredes, en nombre de ese Fondo creado para asegurar una pensión anual vitalicia a todos los bolivianos que tenían más de 21 años en 1995. En los dos primeros casos, el Gobierno necesita "nacionalizar" un 3%, pero en Transredes, donde hay más inversores, tendrá más dificultades, porque YPFB necesita un 17 por ciento para controlar el directorio.

Además, el decreto determina que en otras dos compañías hasta ahora totalmente privadas, Petrobras-Bolivia Refinación y la Compañía Logística de Hidrocarburos de Bolivia, el Estado asumirá el control del 51 por ciento, para controlarlas.

Primeras medidas

Todos los yacimientos petroleros y de gas están militarizados desde el lunes, y las oficinas de las multinacionales custodiadas a la espera de que YPFB asuma "el control absoluto" de todo el sector.

El ministro de Hidrocarburos,Andrés Soliz Rada ha defendido la nacionalización ante la preocupación en países como España y Brasil, y ha dicho que a partir de ahora las empresas contarán con seguridad jurídica, una vez el Congreso apruebe sus nuevos contratos, antes de 180 días.

Sin embargo, fuentes diplomáticas y de las petroleras han señalado que es casi confiscatoria la decisión de aumentar del 50% al 82 el impuesto por la producción de los dos mayores pozos de gas, sin aclararse hasta ahora si sobre el 18 por ciento restante habrá que pagar otras tasas de beneficios o de envíos de dinero al exterior.

El Gobierno convoca al agregado de negocios boliviano y advierte de "consecuencias".

Publicado en El País.

El Ministerio español de Asuntos Exteriores ha convocado esta tarde al encargado de negocios boliviano, Álvaro del Pozo, para tratar sobre la nacionalización de los hidrocarburos decretada ayer por el presidente de su país, Evo Morales. El Gobierno, que ha expresado su preocupación y ha advertido de las consecuencias para las relaciones bilaterales, también se reunirá con las empresas afectadas. Repsol YPF, cuyos títulos han retrocedido hoy en la Bolsa de Madrid el 0,63%, ha señalado su disposición a renegociar los contratos de explotación en el país andino, mientras la UE ha alertado de que la falta seguridad jurídica "no beneficia" en nada a Bolivia.

Según un comunicado emitido esta tarde por Exteriores, el Gobierno quiere manifestar a Del Pozo "su más profunda preocupación" por la nacionalización del petróleo y el gas, por "las formas que han rodeado" la medida y por "sus consecuencias para las relaciones bilaterales". El presidente de Bolivia decretó ayer la nacionalización de las reservas del gas -las segundas más importantes del continente después de Venezuela- y del petróleo y ordenó a todas las empresas extranjeras en el país entregar toda su producción a la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos. El decreto cogió por sorpresa a las empresas extranjeras, ya que va más allá de lo esperado.

También recuerda Exteriores "el compromiso de las autoridades bolivianas de facilitar el texto del decreto para que pueda ser estudiado con detenimiento y se puedan pedir aclaraciones" y reitera que el Gobierno español espera que a través del "diálogo y la negociación" se llegue a una "solución satisfactoria para las partes". Por su parte, la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, ha anunciado esta mañana que el Ejecutivo se reunirá "en los próximos días" con representantes de las empresas españolas radicadas en Bolivia. Esta reunión será convocada a lo largo de esta semana por el ministro de Industria, José Montilla, una vez que el Gobierno conozca los detalles del decreto. Para Fernández de la Vega, esta reunión refleja que el Gobierno "se preocupa y se ocupa, además de por los trabajadores, por los intereses de las empresas españolas" presentes en el extranjero.

Montilla: "Una mala señal para los mercados"

De la Vega ha enmarcado esta convocatoria en el espíritu "de diálogo y consenso" que, a su juicio, preside la actuación del Ejecutivo central en esta legislatura. Montilla ha dicho que "no es una buena noticia. Al Gobierno de España nos preocupa por el impacto que pueda tener en las empresas españolas". En declaraciones a RAC 1, Montilla ha advertido de que este impacto negativo afectará especialmente al sector de hidrocarburos, si bien ha recordado que "repetidamente el presidente de Bolivia había anunciado una medida en este sentido". Montilla ha manifestado que "es una mala señal para los mercados, que puede desincentivar la inversión extranjera en Bolivia".

Por su parte, el alto representante para la Política Exterior de la UE, Javier Solana, ha dicho que el decreto le produce "gran intranquilidad" y ha advertido de que la ausencia de seguridad jurídica no beneficiará "al desarrollo político y económico" del país andino. La medida afecta a varias empresas europeas además de Repsol, como la británica British Petroleum y la francesa TotalFinaElf. Para el portavoz de Energía de la Comisión, Ferrán Tarradellas, podría tener "un impacto negativo" en el petróleo dada la "fuerte tensión en los precios". Bruselas ha lamentado que el Gobierno boliviano no le haya consultado antes de aprobar el decreto, que nacionaliza los hidrocarburos y concede a las empresas extranjeras seis meses para adaptarse. En todo caso, el Ejecutivo comunitario descarta que la medida tenga repercusiones en el suministro europeo, dado el escaso volumen de importación de petróleo boliviano y el nulo de gas.

Repsol confía en una solución negociada

Repsol YPF, la compañía extranjera que más ha invertido en Bolivia y que controla más de la tercera parte del gas, ve "preocupante" el nuevo escenario. La petrolera está dispuesta a abrir con Morales un proceso de renegociación de sus contratos de explotación, confía en llegar a una solución negociada y no considera probable abandonar el país. No obstante, prefiere no adelantar acontecimientos. Fuentes de Repsol consultadas por Servimedia han dicho que "todavía es pronto" para conocer las repercusiones que la decisión tendrá sobre el negocio de Andina, filial de la empresa española en Bolivia. "Estamos a la espera de recibir información por parte de los técnicos, que son los que están sobre el terreno y los que podrán aportar más datos". En la Bolsa, las acciones de Repsol han caído un 0,63% al cierre los mercados, aunque las acciones de la petrolera comenzaron hoy la sesión perdiendo un 2,03%.

Evo Morales nacionaliza por decreto el petróleo y el gas de Bolivia.

Publicado en El País.

Desde los predios del pozo San Alberto, en Carapari de Tarija, el presidente de Bolivia, Evo Morales, anunció ayer la nacionalización de los hidrocarburos y ordenó a las Fuerzas Armadas el control y vigilancia de al menos 56 estaciones levantadas por empresas petroleras extranjeras, entre ellas la española Repsol y la brasileña Petrobras. El presidente sorprendió a sus compatriotas en estas fiestas del Primero de Mayo, en la que todos esperaban el anuncio de un incremento salarial. En cambio, lo que anunció, apenas un día después de regresar de La Habana, fue la nacionalización de los hidrocarburos.

"Es el mejor regalo que se puede dar a los trabajadores en su día", dijo en San Alberto, tras ordenar la "toma de todos los campos petrolíferos en todo el país". La situación era anoche confusa. En algunos lugares, los soldados simplemente se acercaron a las estaciones e izaron la bandera boliviana. En otros, llegaron junto a centenares de personas y un representante del Gobierno, que comunicó las obligaciones derivadas del nuevo decreto.

El propio presidente participó en la "toma simbólica" de dos refinerías: en Carrasco y Entre Ríos, en su feudo del Chapare, al centro de Bolivia. Morales llamó a los ciudadanos a "movilizarse ante cualquier intento de sabotaje de parte de las petroleras" y convocó a los expertos bolivianos a sumarse a la nacionalización, trabajando por ella "con lealtad a la patria".

También el vicepresidente, Álvaro García Linera, recorrió varias estaciones de La Paz junto a activistas -y en ocasiones, militares- y colocaron carteles similares a los que se iban dejando en campos de todo el país: "Nacionalizado. Propiedad de YPFB [siglas de la compañía estatal boliviana]". Unas 74 estaciones fueron "intervenidas simbólicamente" en La Paz, aunque el servicio no se interrumpió en ningún momento.

El decreto dispone que estos recursos "vuelvan a manos de la nación y beneficien al país" en la tercera nacionalización de las riquezas, después de que en 1937 se nacionalizara (por primera vez en Latinoamérica), la empresa Standart Oil, y en 1969, la Gulf Oil, ambas norteamericanas. Ahora, las empresas petroleras tienen un plazo de 180 días para adecuarse a la nueva situación legal. De lo contrario, según Morales, las empresas pueden abandonar el país.

El Estado, a través de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), asumirá toda la responsabilidad en el control desde la explotación, la producción y la comercialización de los hidrocarburos, al traspasarse el 51% de las acciones en lo que respecta a las empresas capitalizadas. Las empresas petroleras recibirán el 18% de las utilidades, una vez que el restante 82% quedará en manos del Estado boliviano, lo que permitirá, en principio, generar ingresos para el Estado de casi 250 millones de euros adicionales para 2007.

"Ésta es en realidad una medida confiscatoria, dada la ocupación física y militar de los predios e instalaciones de las empresas petroleras", dijo el analista Raúl Prada en declaraciones al canal estatal y destacó que la disposición tendrá una serie de complejas reacciones en los próximos días. Las empresas petroleras no han querido señalar nada mientras no tengan un mayor conocimiento del decreto. Se espera que se conozca hoy su posición al respecto.

Incidencia en la economía

En La Paz, algunos empresarios expresaron su preocupación por la reacción internacional ante la medida de la nacionalización de los hidrocarburos y su incidencia en la economía boliviana. Varias fuentes diplomáticas consultadas por la agencia Efe comentaron que el "decreto supremo" va más allá de lo que preveían y que a las petroleras extranjeras no les quedará más remedio que recurrir a arbitrajes internacionales o abandonar Bolivia.

Morales exhortó a los bolivianos a movilizarse frente a "cualquier intento de sabotaje de algunas empresas". "Pedimos a las empresas petroleras que respeten la dignidad de los bolivianos, que respeten esta decisión del pueblo boliviano. Si no respetan, nos haremos respetar a la fuerza, porque se trata de respetar los intereses de un país", advirtió Morales. Bolivia posee reservas de 48,7 billones de pies cúbicos de gas, los segundos en importancia de América después de los de Venezuela.

Bolivian Nationalizes the Oil and Gas Sector

Publicado en NYTimes.



By PAULO PRADA
Published: May 2, 2006

RIO DE JANEIRO, May 1 — President Evo Morales of Bolivia ordered the military to occupy energy fields around the country on Monday as he placed Bolivia's oil and gas reserves under state control.

Surrounded by soldiers at an oil field operated by the Brazilian energy giant Petróleo Brasileiro, or Petrobras, Mr. Morales ordered foreign producers to relinquish control of all fields and channel future sales of hydrocarbons through the state-owned energy company.

He gave foreign companies 180 days to renegotiate existing contracts with the government, or leave the country.

"The time has come, the awaited day, a historic day in which Bolivia retakes absolute control of our natural resources," Mr. Morales declared, according to The Associated Press. "The looting by the foreign companies has ended."

The decree is the latest step by Latin America governments from Venezuela to Ecuador to assert greater control over the energy sector, moves that have sent shivers through foreign producers.

Motivated by nationalist politics and soaring oil and gas prices, governments have seized an opportunity to gain higher revenues while parlaying their control over future energy supplies into greater political leverage, both at home and abroad.

"Governments in the region see energy as a commodity they can use to push populist agendas," said Adriano Pires, director of the Brazilian Center for Infrastructure Studies, an energy consultancy in Rio de Janeiro.

"From a political point of view, it's a powerful issue to manipulate, but from an industrial point of view, it can do real harm."

Mr. Morales's decree, in effect to nationalize Bolivia's energy industry, which includes the second-biggest gas reserves in Latin America after Venezuela, quickly added to the nervousness of foreign producers.

They said they would proceed with caution until the government clarified under what conditions it plans to renegotiate contracts.

"We're worried," said Begoña Elices, director of external relations in Madrid at Repsol YPF S.A., the Spanish oil company, the second biggest investor in Bolivia's gas sector. "There will be a lot of fine print to consider."

Petrobras, the biggest investor, with over $1 billion invested in Bolivia, criticized the government's "unilateral attitude" and said it would take whatever steps necessary to "protect the rights of the company" and guarantee Brazil's supply of gas, half of which comes from Bolivia.

The importance of Bolivian gas to Brazil — the largest market in the region — prompted concern even from President Luiz Inácio Lula da Silva, a leftist and former union leader who publicly hailed Mr. Morales's rise to power.

Mr. da Silva is to meet with José Gabrielli de Azevedo, chief executive at Petrobras, on Tuesday, along with senior officials from Brazil's Ministry of Mines and Energy.

The Bolivian announcement fulfilled a campaign pledge that helped Mr. Morales rise to power last December. It was foreshadowed last year when Bolivia approved a major increase in the royalties paid by foreign producers for the right to operate in the country.

In April, President Hugo Chávez of Venezuela, a mentor to Mr. Morales, seized two oil fields operated by the Total group, of France, and Ente Nazionale Idrocarburi, of Italy, because they were unwilling to give more control of their operations to Petróleos de Venezuela, the state-run energy giant.

But Mr. Morales's step on Monday was the most assertive yet, and many industry observers feared such moves would scare away investors and jeopardize the region's economies.

"This isn't like Saudi Arabia, which over the years has developed a know-how to dominate the industry independently," said Gal Luft, co-director of the Institute for the Analysis of Global Security, a consultancy in Washington that studies energy issues.

"When you cause problems for foreign investors, you cause problems for those who know how to create and develop the industry."

Informe sobre el día siguiente de la nacionalizacíon.


Via Frecuencia Latina - 90 Segundos