mayo 08, 2006

Entendiendo la Nacionalización Boliviana. ¿De qué se trata?

Publicado en La Bitácora del Acertijo Cretino

Ya se ha hecho público el Decreto N° 28701 que nacionaliza los hidrocarburos en Bolivia. Lo pueden leer via El PAIS y vía Los Tiempos . Ahora, con texto en mano, a entender mejor en qué consiste esa nacionalización.

En primer lugar el Decreto no define lo que es nacionalización. Sólo dice que se nacionalizan los recursos naturales hidrocarburíferos del país. Pero es facil entender el concepto a partir del modelo implementado.

Según el Decretazo a partir del 01 de mayo todo la producción de gas y petróleo en Bolivia realizada por las empresas petroleras será entregado a la empresa estatal YPFB (Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos). Esta empresa será la que fije las condiciones, volúmenes y precios de comercialización tanto para el mercado interno, como para la exportación y la industrialización. Esto de la manera más simple significa que las petroleras realizan el trabajo y es el Estado quien les paga por realizar el trabajo.

¿Y cuánto será la remuneración de la empresa? El Decreto habla de un periodo de transición durante el cual habrá dos reglas de pago para el caso de la producción de gas natural. Para las empresas que durante el 2005 hayan producido más de 100 millones de pies cúbicos diarios, su retribución será el 18%. Es decir, El Estado (YPFB) comercializa todo lo producido y del ingreso obtenido por lo vendido, el 82% será para el Estado (18% en regalías y participaciones, 32% por Impuesto Directo a los Hidrocarburos y 32% por una participación adicional para YPFB), y lo restante para la empresa gasífera. En el caso de empresas que durante el 2005 hayan producido menos de 100 millones de pies cúbicos diarios, no habrán cambios en la forma actual de distribución de ingresos por la comercialización.

Hasta aquí ya se puede decir unas cuantas cosas. Lo primero es el tema del cambio de las reglas de juego. Las petroleras ingresaron a invertir bajo determinadas condiciones, negociadas de mutuo acuerdo. Una vez firmados sus contratos, es el Estado Boliviano quien unilateralmente ha decidido incumplir el contrato y con la fuerza pública ha impuesto nuevas condiciones. Lo segundo es el tema de la perspectiva del negocio y la pérdida de incentivos para la participación privada. Con el Decreto en marcha las petroleras deben trabajar para un Estado que le dirá cuanto es lo máximo que pueden ganar. Y probablemente lo más grave, las petroleras no cobraran directamente lo vendido, sino que deben esperar que sea el Estado quien les gire el cheque. Con este cambio de incentivos, las empresas muy facilmente decidirán irse. ¿Y quién se quedará con todo? El Estado. ¿Y que nos dice la historia sobre la eficiencia del Estado? Que no la tiene.

Otro punto. YPFB tomará el control de por lo menos el 51% de las empresas Chaco SA, Andina SA, Transredes SA, Petrobras Bolivia Refinación SA y Compañía Logística de Hidrocarburos de Bolivia SA. Es decir, para el caso de estas empresas sencillamente una empresa estatal se convierte en su propietaria. Sí, es correcto, no adquiere la propiedad de los equipos, refinerías, ductos, plantas de procesamiento, etc. Pero adquiere el 51% de acciones y por tanto tiene absoluto poder de decisión. Mejor explicado: en una empresa el capital está representado en acciones. De manera general, todo el capital aportado por los socios equivale al 100% de acciones y una acción da derecho a un voto. La marcha del negocio se decidirá por mayoría de votos. Quien tengan el 51% decide sin que se pueda oponer el 49% restante. Los que invirtieron se quedaron sin poder dirigir la forma de recuperar su inversión y obtener utilidades pues ya no son los que deciden la marcha del negocio. Es como ser dueño de una bodega, pero quien la administra es tu vecino (que ni siquiera es familiar tuyo). Además ahora que YPFB será un accionista mayoritario, nombrará a sus propios directivos (directores, gerentes, etc.) Y con estos basta para que las empresas controladas firmen un nuevo contrato. En realidad se trata de lo siguiente. Yo no te puedo obligar a que firmes un contrato (Evo Morales siempre quiso eso). Entonces decido poseer tu mente, te quito el poder de decidir, lo asumo yo y acto seguido decido que firmes conmigo. En el fondo será el Estado quien firme consigo mismo.
Bueno, y a eso debemos sumarle el imposición de un plazo obligatorio de 180 días para que las empresas "regularicen su actividad y sus contratos o si no se van" y la innecesaria ocupación de los campos petroleros por parte de la Fuerza Armada. Digo innecesaria porque las transnacionales no tienen ejército o milicias que los defiendan. Al contrario, no sólo tienen al gobierno en contra sino también a la población manipulada en su ignorancia. Sería absurdo pensar que los estatizados fueran a lanzar la primera piedra.

La Nacionalización de Evo Morales es la adquisición y control estatal de las empresas privadas. Así de simple. Su consecuencia es el traslado del aparato estatal (el mismo que se tiene en las municipalidades, ministerios y comisarías) a una empresa. Ya se imaginan en lo que se convertirán. Además, ¿creen que habrá cabida para nuevos trabajadores eficientes o entrarán facilmente los de partido de gobierno? La participación privada será un acompañante de medio pelo. No es de extrañar que decidan no invertir más o irse. Este párrafo sería un buen momento para explicarles cuál es el fundamento de la participación privada en la explotación de los recursos naturales de un país. Tiene que ver con algo llamado Rol Subsidiario del Estado. Pero eso es muy largo y esta vez sólo quiero explicarles bien el famoso Decretazo.

¿Y el bueno para nada de Ollanta Humala, que dice acerca de la nacionalización? Miren el video.



No van a estatizar, no van a expropiar. Pero ¿el Estado participará a través de acciones? Interesante, Evo ha hecho lo mismo y eso es una expropiación a favor del Estado. ¿Fortalecimiento de reguladores? ¿Será que no cree en los que actualmente existen? ¿Creará otros o llenará los existentes de funcionarios que ahoguen las intenciones de invertir? En realidad la pregunta es si ¿sabe el bueno para nada de Humala lo que hacen hoy en día los organismos reguladores - SUNASS, OSINERG, OSITRAN y OSIPTEL? ¿Mayores impuestos? ¿Le ha preguntado el bueno para nada de Ollanta Humala a la SUNAT si es que las empresas privadas están pagando impuestos y a cuánto ascienden los montos pagados? No van a estatizar, no van a expropiar. Van a renegociar. ¿Será que les cambiará las reglas de juego? Evo Morales ha hecho lo mismo.

Por cierto, ¿qué dice Chávez a todo esto? Nuevamente miren el video.

02-05-06 Venezolana de Televisión


Cortados por la misma tijera. Y dice que nadie puede decirle nada a Evo porque es una decisión soberana de Bolivia y eso se respeta. Pero no piensa lo mismo cuando grita su apoyo al bueno para nada. Rueguen que Ollanta Humala no gane. Aunque eso sea lo más probable. Acá muchos pobres y muchas bestias (que no necesariamente son los mismos), por las razones que sean o por la culpa de quien sea, tienen grabado en la mente que el resto vive aprovechándose de ellos y que lo justo es que la propiedad del otro se comparta, que venga el Estado, la haga suya y la reparta.


PD: Hay por ahí una periodística vaca sagrada que sobre el tema acaba de escribir sandeces en su blog. A ese blogger de la vieja ola le voy a dar su tsunami bien argumentado como corresponde en mi siguiente post de mañana.

El Aymarillo Valiente "La Nacionalización de los Hidrocarburos"

Publicado en La Bitácora del Acertijo Cretino

"No hemos pedido permiso a nadie, no hemos negociado con nadie. Esta es una decisión soberana, absoluta de la patria, de la nación que recupera el control de su fundamental riqueza natural que a partir de hoy será de los 8.5 millones de bolivianos. Ya nunca más los hidrocarburos en manos de las empresas transnacionales."



Aun no se ha publicado el texto íntegro del decreto 28.701. Del alcance de las medidas se conoce lo que ha dicho Evo Morales y lo que recogen los periódicos. En el diario El País se puede leer un buen resumen.

La popularidad de Evo había caído 11 puntos, necesitaba un acto grandilocuente para reconciliarse con el pueblo que lo eligió. Aquí los buenos para nada estarán pensando que lo dictado por Evo ha sido una magnífica lección a las transnacionales. Los setentistas a estas horas, mientras duermen, estarán soñando con volver todo un FaSinPa (Fábrica sin patrones, fábricas en manos de los obreros). Buen momento para educarlos (si es que eso es posible) en lo que significa Rol Subsidiario del Estado, Seguridad Jurídica, Capacidad Técnica e Inversiones, porque de todo eso nadie entiende ni discute. Pero siendo de madrugada, las lecciones las dejo para más tarde.

Llama la atención el uso de la Fuerza Armada. Que yo sepa, Petrobras y Repsol YPF no cuentan con ejércitos propios que deban ser aniquilados para consagrar esta confiscación. Me huele al comienzo de un autoritarismo.



Lo primero que se vió
Vía la cadena Chavista - Telesur


Noticiero de la Noche
Vía la misma cadena chavista


Vía Unitel - Comunicado Oficial

De cómo se quisieron robar el decreto y filtrarlo a las petroleras.

Vía Telesur.

mayo 07, 2006

Nacionalización: Bolivia está preparada para enfrentar arbitrajes con petroleras.

Publicado en RedBolivia.

APG Noticias
Mayo 7, 2006, 21:17 EDT

La Paz, Bolivia --

Ante amenazas de juicios internacionales, el Gobierno de Evo Morales anunció que está preparado para cualquier arbitraje y justificar que la nacionalización de los hidrocarburos es legal.

El vicepresidente Álvaro García Linera aseguró que las empresas petroleras darían una muy mala señal, si optaran por un arbitraje internacional en contra de la nacionalización de los hidrocarburos.

Dijo que todas las empresas petroleras que operan en el país deben someterse a las nuevas reglas legales que emitió el Gobierno, aunque aclaró que hay 180 días para negociar algunos términos.

"Entendemos que las petroleras van a entender esta línea y consideramos que tienen que adecuarse y subordinarse a esta posición soberana de los bolivianos. Esperamos que no hayan esos arbitrajes internacionales porque nuestro decreto tiene fundamento jurídico, legal, racional, económico e histórico", afirmó García Linera.

Según el segundo hombre de país, es amplia diferencia entre una ganancia lícita, de entre las "extraordinarias y abusivas" que tenían las petroleras asentadas en el país, desde hace 10 años.

PETROBRAS

La estatal brasileña Petrobras dio un plazo de 45 días al gobierno de Bolivia para que defina el precio del gas natural que vende a Brasil, tras el cual la petrolera brasileña recurrirá a un arbitraje internacional en Nueva York.

Según un comunicado divulgado por Petrobras, en que se posiciona con relación a un aumento de precios anunciado por Bolivia, el contrato entre la estatal brasileña y la boliviana YPFB "establece los mecanismos de deben regir la negociación, y nosotros vamos a seguir los procedimientos previstos".

Esos procedimientos establecen "primero, una negociación directa entre las partes por un período de 45 días. Si no hubiera acuerdo, el próximo paso es el arbitraje internacional en Nueva York", explica el comunicado.

Contradiciendo la forma diplomática con la que el presidente Luiz Inacio Lula da Silva pretende resolver el diferendo entre ambos países, luego de anunciada por Bolivia la nacionalización de sus reservas de hidrocarburos, Petrobras afirma que "no acepta aumento de precio del gas que Brasil importa de Bolivia".

REPSOL

El ministro español de Industria, José Montilla, sentenció que la negociación entre España y Bolivia debe compatibilizar "el interés legítimo" de la petrolera hispano-argentina Repsol YPF con el "también legítimo" derecho del país andino a "obtener más recursos" de sus yacimientos energéticos, según una agencia internacional.

Montilla recordó que el decreto aprobado por el Ejecutivo que preside Evo Morales sobre la nacionalización de los hidrocarburos establece un plazo de 180 días para negociar "las nuevas condiciones" de las empresas que operan en Bolivia "y por tanto lo que hay que hacer es negociar y dialogar".

ACCIONES

El Gobierno de Evo Morales nacionalizó cinco empresas petroleras, pero desconoce cómo pagar las acciones de éstas para asumir como socia mayoritaria, sin embargo, en los próximos días designará a sus representantes en los Directorios para que definan la administración de éstas.

A pesar que la nacionalización fue decretada el lunes uno de mayo, el Estado todavía no definió cómo resarcir a los inversionistas privados, tampoco asumió la administración ni las operaciones de las empresas.

Por ahora, en Andina, Chaco, Transredes, las refinerías Gualberto Villarroel y Guillermo Elder Bell, y en la Compañía Logística de Hidrocarburos Bolivia (CLHB) continúan operando y administrando los privados, según el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Jorge Alvarado.

El Ejecutivo analiza modalidades para pagar las acciones de las compañías privadas en las cinco nacionalizadas, puede ser en efectivo o especie, según indicó el superintendente interino de Hidrocarburos, Víctor Hugo Sainz.

Bolivia quiere aumentar un 65% el precio del gas.

Publicado en La Nación.

El gobierno argentino pretende que siga al mismo valor; posible impacto en la inflación

LA PAZ.– Por primera vez el gobierno boliviano reconoció públicamente qué precio le propondrá pagar a la Argentina, de ahora en más, en la negociación por el gas que le vende: 5,50 dólares el millón de BTU (la unidad de medida), un aumento de casi el 65 por ciento. No son buenas noticias para el gobierno argentino, que pretende que se mantenga el valor actual del fluido de 3,35 dólares o que la suba sea mínima.

Las empresas energéticas radicadas en el país pagan hoy a Bolivia por el gas 240 millones de dólares al año, cifra que treparía a 397 millones de prosperar la iniciativa de la administración de Evo Morales.

Carlos Villegas, economista y ministro de Planificación del Desarrollo de Bolivia, no dejó duda al ser entrevistado ayer por LA NACION. “Nosotros dijimos 5,50 dólares el millón de BTU, especialmente por el comportamiento del gas en el mercado internacional. No nos podemos bajar sustantivamente de esa propuesta”, advirtió. Además, consciente de la preocupación de la administración Kirchner por el eventual impacto en los precios de un alza del gas boliviano, Villegas afirmó que no cree que ese incremento provoque inflación.

La entrevista se realizó en el despacho del ministro y fue realmente sorprendente el día y la hora: sábado, a las 8. Es que el ritmo cambió para este país con la nacionalización de los hidrocarburos. Todo el gabinete trabaja ahora, en esta ciudad, en la confección de un plan económico que se lanzará esta semana.

La atención del mundo, tanto de los gobiernos como de los medios internacionales, parece estar puesta sobre Bolivia y la situación energética de América del Sur. Sin ir más lejos, en su edición de este fin de semana, el diario francés Le Monde lleva en la tapa una gran foto de los presidentes Kirchner, Morales, Luiz Inacio Lula da Silva (Brasil) y Hugo Chávez (Venezuela) bajo un título que habla de un "compromiso frágil" de los mandatarios para el mantenimiento del suministro del gas boliviano.

La franqueza no es nueva entre los funcionarios del presidente Morales. Aquí todos hablan, nadie se esconde. Cualquier periodista puede, por ejemplo, ingresar en el Palacio de Gobierno, cuantas veces quiera y sin explicar para qué, con sólo presentar su credencial, algo que no ocurre ni en el municipio más pequeño de la Argentina.

Así es que Villegas, considerado el ideólogo del plan económico de Morales, recibió a LA NACION para hablar del tema del gas.

-¿Cree que van a conseguir imponer el valor de 5,5 dólares el millón de BTU?

-Eso es lo que tenemos que negociar. Lamentablemente, América latina no tiene un mercado de precios.

Nosotros, con el decreto de nacionalización, queremos constituirnos en un marcador de precios. Por eso hemos decidido que el gobierno boliviano sea el que defina valores para el mercado externo. Esto no va a ser una imposición: se va a lograr por consenso. La región tiene que lograr cierta seguridad energética.

-Kirchner va a objetar que el alza del gas para las empresas energéticas con presencia en la Argentina se traducirá en inflación.

-Claro. Bueno, hay que negociar. Pero yo creo que no necesariamente el aumento de un precio tiene efectos inflacionarios. Generalmente, la inflación obedece a un conjunto, a una canasta de precios. No me parece que el aumento en un sector tenga efectos significativos para el resto de la economía. A lo sumo será en un solo rubro. Pero es una negociación; todavía no sabemos exactamente de cuánto será el aumento.

Tanto el ministro [de Planificación Federal], Julio De Vido, que nos visitó aquí, como Kirchner después, según nos ha transmitido nuestro presidente, han mostrado una excelente disposición para negociar, para llegar a un precio que será más elevado que el actual.

- ¿Qué respuesta percibió en las petroleras, a cinco días de LA NACIONalización de los hidrocarburos?

-Hay que tener en cuenta que ésta era una promesa de la campaña electoral. Las empresas sabían que el gobierno tomaría esta decisión.

-No es lo que dicen. Dicen que las tomó por sorpresa. Quizá se les transmitieron las líneas generales, pero no los detalles.

-Puede ser. Es cierto que el detalle, la letra pequeña, no se conocía. Pero la verdad es que las petroleras tuvieron la reacción que esperábamos en toda empresa con grandes ganancias, como ocurre en todo el mundo.

Era obvio que las que tienen ganancias extraordinarias reaccionaran. En este caso, particularmente, Repsol YPF y Petrobras. Y también los gobiernos. Hay que decir que el gobierno argentino no ha tenido una reacción abrupta, desmesurada, al enterarse de la noticia.

-Pero se sorprendió. Tampoco sabía de la nacionalización.

-No, claro, no les dijimos. Fue una decisión soberana, a ningún gobierno se la comunicó con anticipación.

-¿Cree que el modelo boliviano podría ser aplicado en otros países? Hay quienes lo piden en la Argentina.

-Bueno, cada país tiene sus particularidades y singularidades. El nuestro es un país con problemas concretos, y la nacionalización fue una de las principales demandas de la población boliviana. La Argentina tiene también sus particularidades: el presidente Kirchner redefinió, apenas asumió, la relación con las empresas, pero no necesitó tomar decisiones como la nuestra.

-¿Bolivia se está cerrando al mundo?

-Eso es lo que no queremos. Por eso estamos conversando con los gobiernos y las empresas, explicándoles que esto no fue un capricho de Evo Morales, sino un reclamo histórico, con años de confrontaciones, conflictos e incluso muertos. No queremos volver a cometer los errores del pasado. Vamos a tener una empresa estatal, no monopólica.

Necesitamos mucho de la inversión extranjera, y en especial de la extranjera privada. No hay una actitud de cerrazón, todo lo contrario.

-Se habla del gasoducto hacia la Argentina, pero esa obra se frenó porque Techint y Repsol YPF veían, en los últimos años, incertidumbre en Bolivia.

-Esas empresas tienen toda la razón. Por eso es que estamos hablando con las compañías. Les explicaremos, por ejemplo, que una vez que se firmen los contratos serán aprobados por el Congreso y no se cambiará nada, absolutamente, ni un solo impuesto durante los próximos 20 o 30 años.

-¿No es difícil de creer eso en América latina?

-Es que estamos en una inflexión. Los errores del pasado le costaron mucho a Bolivia. No se puede cambiar siempre. La clave es que, a partir de ahora, habrá ventajas para ambos: para el gobierno y también para las empresas, que tendrán ganancias normales. Hay que entender que la nacionalización de los hidrocarburos no significa la expulsión de las empresas, ni mucho menos la expropiación.

Por Francisco Olivera
Enviado especial

Advertencia de Brasil a Bolivia por el gas.

Publicado en La Nación.

El asesor del presidente Lula, Marco Aurelio García, destacó las desventajas para el gobierno de Morales en caso de no arribar a un acuerdo; "Si dejamos de importar, tendrían un problema gigantesco", sostuvo

A casi una semana del anuncio de la nacionalización de hidrocarburos bolivianos, Marco Aurelio García, asesor del presidente de Brasil, volvió a presionar para lograr un acuerdo al advertir: "Si dejásemos de importar, Bolivia tendría un problema gigantesco".

En declaraciones al diario Folha de Sao Paulo, el asesor de Luiz Inacio Lula da Silva consideró que la nacionalización de los hidrocarburos, que afecta las actividades de la estatal brasileña Petrobras en Bolivia y supone un aumento del precio del gas exportado, deja al país del altiplano con pocas alternativas, ya que Brasil es el mayor comprador de ese producto.

"No sólo matarían la gallina de los huevos de oro sino que también tendrían problemas graves por razones técnicas", expresó.

"En el proceso de extracción del gas -explicó García- se separan los combustibles líquidos. Si no exportan gas, tendrán que quemarlo, y no tienen mecanismos para eso".

García, que ha coordinado la política exterior brasileña para América del Sur, cree que Brasil y Bolivia pueden llegar a un acuerdo porque existe una interdependencia en la que el primero necesita vender su gas y el segundo necesita de ese combustible para mover su economía.

"La reacción de Brasil fue prudente. El momento no está para hacer bravuconadas", aclaró García.

Desde La Paz. El viceministro de Hidrocarburos de Bolivia, Julio Gómez, ratificó hoy desde La Paz, el cumplimiento de los compromisos de suministro de gas a Argentina por parte de su país, y desestimó un retiro masivo de las petroleras extranjeras "porque las reglas de juego son claras"

En referencia a la Argentina el funcionario aseguró: "Vamos a seguir negociando bilateralmente y los equipos técnicos seguirán trabajando para poder conseguir mejores precios. Somos conscientes de que la matriz energética argentina esta fundada en el gas, y necesita del gas boliviano, y en ese sentido nosotros somos fieles a nuestro compromiso".

En declaraciones a una radio argentina, Gómez remarcó que "nunca se han interpuesto ni nunca se han perjudicado las exportaciones y tampoco en esta etapa de grandes definiciones se lo hará. Este es un gobierno demasiado serio, demasiado responsable con la comunidad internacional y con los contratos que se suscriben, de tal suerte que así se cumplirán y así se hará definitivamente".

El precio. En tanto, el gobierno boliviano reconoció cuál será el precio que le propondrá pagar a la Argentina: 5,50 dólares el millón de BTU (la unidad de medida), un aumento de casi el 65 por ciento.

En una entrevista de LA NACION, Carlos Villegas, economista y ministro de Planificación del Desarrollo de Bolivia, planteó: "Nosotros dijimos 5,50 dólares el millón de BTU, especialmente por el comportamiento del gas en el mercado internacional. No nos podemos bajar sustantivamente de esa propuesta".

Las petroleras. En relación con el futuro de las petroleras extranjeras que operan en el país andino, el funcionario señaló: "Ellas han manifestado su total acatamiento a las nuevas reglas de juego, entonces no puede haber discusión alguna y no creo que de ninguna manera haya una estampida de las empresas".

Fuentes: Télam y EFE

YPFB toma control de las empresas nacionalizadas.


Vía Telesur.

mayo 06, 2006

Ahora, el fantasma de la "balcanización" regional.

Publicado en Clarín.

La cumbre presidencial de Puerto Iguazú no logró superar las múltiples diferencias que están haciendo chocar a los líderes del Cono Sur.

Oscar Raúl Cardoso
ocardoso@clarin.com



Qué está pasando con la ola de "progresismo" que, nos decían, se había inaugurado —para bien o para mal— en América latina a fines de la década pasada con el primer triunfo electoral de Hugo Chávez en Venezuela y de la cual la Presidencia de Evo Morales en Bolivia fue el ejemplo más reciente hace un centenar de días?

Tanto los que se esperanzaron con esta tendencia como los que la aborrecen —la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice no pasa semana sin alarmarse en voz alta con el fantasma populista— ayudaron en formar una imagen de una fortaleza del centroizquierda en la región.

En los últimos días, varios de los protagonistas de esa narración se han encargado de recordarnos que no son, o no pueden, ser una misma cosa y que lo que muchos autores calificaron en décadas anteriores como el castigo de la "balcanización" de América latina es —más allá del lenguaje bolivariano que tanto place a Chávez— un hueso demasiado viejo y especialmente duro de roer. Veamos algunos de los datos.

Aun con gestos y palabras grandilocuentes, es difícil para Néstor Kirchner y para Tabaré Vázquez disimular que el haber arribado a la Corte Internacional de La Haya con su contencioso sobre las futuras plantas de pasta de celulosa representa sendos y simétricos fracasos, cuanto menos parciales.

Con la asistencia de sus cancilleres —dos, sucesivamente Rafael Bielsa y Jorge Taiana en el primer caso y Reinaldo Gargano en el segundo— fallaron en impedir con la política el agravamiento del contencioso.

Añadieron una preocupante mancha oscura más en la radiografía del Mercosur que, mucho más que un bloque comercial, es una opción estratégica para sus miembros. La armonía política y la fortaleza del cono sur latinoamericano son hoy menores por virtud del problema.

No hay acto masivo, ni cara de inocencia agredida frente a George W. Bush —como la que Vázquez esbozó esta semana en Washington— que cubra por completo las dificultades que los dos gobiernos tienen para identificar las prioridades reales para sus sociedades y deslindarlas de las especulaciones políticas menores.

Kirchner permitió con impericia que un grupo de ambientalistas entrerrianos, aun esgrimiendo una causa justa, la defensa de su ecosistema, tomara como rehén a la política exterior de su país, nada menos.

A Vázquez le fue casi peor: parece haber confirmado que el Estado que encabeza está atenaceado entre dos poderosas empresas europeas, Ense y Botnia. Esta última probó exactamente qué significa que el grupo finlandés al que pertenece tenga una facturación anual superior en un par de millares de dólares al producto bruto uruguayo.

Entre ambos gobiernos se las han ingeniado para devolver al río Uruguay la conflictividad que tuvo desde el siglo XIX entre los dos países, que demandó varios ensayos infructuosos de acuerdo y que el Tratado de 1975 había dejado atrás.

Cuentan los memoriosos de la época que el entonces canciller Alberto Vignes llevó, a comienzos de 1973, a Juan Domingo Perón la propuesta de solución del último gran diferendo limítrofe con Uruguay (Río de la Plata) advirtiéndole que muchos en su ministerio se oponían a la misma por considerarla lesiva a los intereses argentinos.

Perón parece haber hecho a un lado esas objeciones, ordenándole a Vignes que "arreglara" porque, habría dicho, para un estadista argentino la prioridad era Uruguay. Y no había entonces ni rastro de afinidad ideológica entre Perón y el hombre que actuaba de falsa fachada blanda de la dictadura uruguaya, Juan María Bordaberry.

El acuerdo se firmó y lo sucedido desde entonces parece darle la razón al argentino en su intento por ser algo más que solo un político en la Presidencia.

Pero hay más en la región. Las nuevas reglas de juego que Evo Morales impuso para los recursos energéticos boliviano pusieron frente a frente al mandatario boliviano y a su colega brasileño, Luiz Inacio da Silva.

Una apurada cumbre en Iguazú zanjó momentáneamente la cuestión, pero sólo después que Lula y Kirchner reclutaran la asistencia de Chávez, cuya influencia sobre Morales es innegable.

Lula quedó en un lugar precario, de todos modos, y debe repartirse entre el asentimiento a disgusto de un precio mayor para el gas boliviano —hecho que también afectará al argentino— y un contradictorio respaldo a la petrolera estatal Petrobrás para que lleve al gobierno de La Paz a los estrados de justicia bolivianos y, quizá, a los de arbitrajes extranjeros.

La concordia primó esta vez, pero los intereses nacionales de Bolivia y Brasil son tan diferentes en este caso que no es posible creer que es el fin del riesgo.

Una dimensión adicional es que la nacionalización de recursos naturales que se está operando en Bolivia —al petróleo le seguirán los minerales, los forestales, etcétera— le han dado una nueva dimensión a la influencia que Chávez busca en la región.

Porque les resulta conveniente a los muchos críticos del venezolano, estos suelen presentarlo como el verdadero inspirador de las decisiones de Morales.

Es también funcional a los detractores del boliviano, presentarlo como títere de Chávez porque de otro modo deberían asumir que Morales es uno de esos raros mandatarios que está dispuesto a cumplir con lo que prometió en su campaña electoral. Y ya se sabe que hay quien sólo encuentra tolerable el "progresismo" mientras no se empeñe en cambiar de pocas manos a muchas las riquezas de la región.

Aunque la tendencia siga y Manuel López Obrador y Ollanta Humala se impongan —aunque es difícil, dicen las encuestas hasta ahora— en los comicios de México y Perú, lo cierto es que el real mosaico que supone no hará de América latina un bloque político sólido de modo automático.

No, al menos, mientras sus beneficiarios no crean realmente que hay objetivos mayores que tener las encuestas domésticas a favor.

La cumbre por el gas acercó a Lula y a Morales.

Publicado en La Nación.

Con Kirchner como mediador, se avanzó en las negociaciones

PUERTO IGUAZU.- El más preocupado era Luiz Inacio Lula da Silva; el más tranquilo era Evo Morales; el más efusivo era Hugo Chávez; el más satisfecho era Néstor Kirchner. Con esa postal de rostros dispares concluyó la sorpresiva cumbre de cuatro presidentes de la región, que, en realidad, acercó a dos de ellos. Al más preocupado y al más tranquilo, observados con lupa desde España, Francia, los Estados Unidos, México, Perú, Chile y Cuba.

¿Por qué tanta atención y, a la vez, tanta tensión? Porque de las conclusiones de la reunión a solas de los cuatro iba a surgir la base política de las negociaciones de los contratos para la compra y la explotación del gas boliviano y un seguro contra el riesgo de desabastecimiento en el vecindario después de que Morales decidiera el lunes la nacionalización de los hidrocarburos. No avisó, empero. Y, por ello, el precio del barril de petróleo, influido por Irán y otros factores, superó los 72 dólares.

Que no haya avisado no significa que haya sido novedosa su decisión de firmar, con las tropas frente a Petrobras como si hubieran invadido Brasil, el decreto con el cual, en la faz interna, quiso que subiera su popularidad en vísperas de la Asamblea Constituyente de julio. Contra la soberanía nadie se pronunció. No reparó, sin embargo, en el costo que iba a tener para Lula, presionado tanto por la compañía y el sector privado como por un electorado temeroso de no encender la hornalla que deberá decidir en octubre si continúa en el cargo cuatro años más. No reparó en él u optó por soslayarlo.

El pánico llevó a Lula a recurrir a Kirchner. De ahí, la elección de la sede de la cumbre: cerca de Brasil, pero en territorio argentino. Y de ahí, también, la virtual división de los cuatro participantes en dos polos bien diferenciados: los productores (Bolivia y Venezuela, las mayores reservas de la región) y los consumidores (Brasil y la Argentina).

La señal de Morales, acordada con Chávez con la bendición de Fidel Castro en La Habana, era más política que económica. De pronto, más allá de que conocieran sus intenciones, transnacionales como la brasileña Petrobras, la hispano-argentina Repsol YPF, la francesa Total y las británicas GP y BP se vieron en la disyuntiva de aceptar las nuevas reglas de juego en un plazo de 180 días o tolerar la confiscación como parte de la patriada de Morales.

En reserva, lejos de oídos indiscretos, Morales expuso: si en una década invirtieron 3500 millones de dólares, ganaron 8000 millones y reportaron poco y nada al Estado boliviano, ¿por qué arman tanto alboroto frente a la posibilidad de ganar menos?

A tono con él, Chávez recordó que los bolivianos votaron un referéndum y aprobaron una ley en esa dirección antes de que Morales asumiera la presidencia. Salió en defensa de la causa mientras se ufanaba de haberse enfrentado con compañías de origen francés e italiano que, después de "haber sido mandadas por Washington", terminaron siendo socias de Petróleos de Venezuela (Pdvsa).

Kirchner, reacio a apartarse de la agenda interna, apoyaba la cabeza en una mano: había asegurado la cuota de gas boliviano para la Argentina; había ayudado a Lula en la negociación bilateral con Morales; había demostrado que Brasil solo no puede y que, por ello, difícilmente reúna los requisitos para ser el líder de América del Sur, y había enviado un mensaje de calma a José Luis Rodríguez Zapatero, temeroso del desenlace para Repsol YPF.

Había cumplido con todos y, sobre todo, consigo mismo.

Por Jorge Elías
Enviado especial

Chávez nega participação na nacionalização do gás na Bolívia.

Publicado en Folha Online.

O presidente da Venezuela, Hugo Chávez, negou hoje ter participado da nacionalização dos hidrocarbonetos anunciada pela Bolívia na última segunda-feira. "Evo [Morales, presidente boliviano] tomou uma decisão que surpreendeu a todos", afirmou ele, acrescentando que o assunto não foi discutido no encontro que os dois tiveram dias antes com o presidente de Cuba, Fidel Castro.

"Dizem que eu e Fidel demos essa ordem a ele em Havana. Isso é mentira. Estão tentando diminuir a dignidade do presidente da Bolívia", afirmou Chávez. "Evo decidiu retomar, nacionalizar os hidrocarbonetos da Bolívia para o povo boliviano. Isso é algo que deveria ser aplaudido e apoiado."

Reportagens publicadas pela imprensa ao longo da semana diziam que a estatal PDVSA (Petroleos de Venezuela S.A.) estava envolvida na nacionalização dos campos de petróleo e gás da Bolívia.

O presidente da Venezuela afirmou que seis consultores financeiros da PDVSA foram à Bolívia para ajudar a delinear os termos da nacionalização, inclusive recomendando que os impostos sobre a produção nos campos de gás do país subissem de 50% para 82%.

O ministro das Relações Exteriores venezuelano, Ali Rodriguez, havia dito ontem que "o nível de liberdade de expressão que existe na Venezuela permite que se fale qualquer estupidez". Ele chamou as suspeitas de "rudes e desrespeitosas", lembrando que Morales já tinha anunciado as medidas durante sua campanha eleitoral, no ano passado.

Pouco antes da nacionalização, a PDVSA prestou consultoria técnica e forneceu recursos para ajudar a Bolívia a explorar suas reservas de gás natural e petróleo.

Fuertes críticas a Lula en Brasil.

Publicado en La Nación.

SAN PABLO.- "¿Qué querés que haga? ¿Que invada Bolivia y los obligue a que le pongan al gas el precio que yo quiero? Creo que ése no es nuestro método."

Esa frase, dicha a un periodista por el canciller brasileño, Celso Amorim, en tono irritado, fue una buena síntesis de la reacción del gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva a las críticas sobre que está siendo demasiado permisivo con Evo Morales.

Ayer, la repercusión en la opinión pública del encuentro de Puerto Iguazú fue devastadora. "Lula se inclina ante Morales", "Reunión mantiene la indefinición sobre el gas", "Morales acusa a Petrobras de chantaje y Lula cede", "Lula no obtiene concesiones y desautoriza a Petrobras", fueron ayer los titulares de los diarios Correio Brazilienze, Folha de S. Paulo, O Globo y O Estado de S. Paulo, respectivamente.

El senador Jefferson Peres, del Partido Demócrata Trabajador, afirmó que la forma en que Lula está manejando la "crisis del gas", como ya se la llama en Brasil, se debe a sus "sueños delirantes de conquistar la hegemonía continental".

Lula, en plena campaña para su reelección en las elecciones de octubre, se despreocupó de los formadores de opinión y se dirigió directamente a los electores: "El gas no va a aumentar, y si aumenta, lo hará para Petrobras, y no para el consumidor".

Flexibilidad

El ministro Amorim, que suele reaccionar con indignación ante las críticas a la política externa del gobierno, dijo que las acusaciones sobre el mal manejo de la crisis con Bolivia "son electoralistas". Apelando al discurso ideológico, Amorim afirmó que "las personas que piden dureza [contra Bolivia] muchas veces fueron muy flexibles y hasta excesivamente flexibles con las demandas de las grandes potencias".

Lula se acerca al fin de su mandato con un balance pobre en la gestión de la política externa. Sus objetivos principales eran obtener un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, y consolidar un papel de liderazgo natural en América del Sur.

El primer objetivo tiene pocas posibilidades de ocurrir en el corto y mediano plazo; el segundo, comenzó a ser corroído por el surgimiento de liderazgos nacionalistas o populistas, alejados del tono pragmático que, más allá de los discursos, Lula le imprimió a su conducción.

Hoy, el venezolano Hugo Chávez, y ahora Evo Morales, no consideran a Lula su "guía", o "hermano mayor", como años atrás. La Argentina de Néstor Kirchner mantiene una afinidad política condicionada a concesiones económicas; Chile sigue su propio camino, y Paraguay y Uruguay se quejan del papel de Brasil en el Mercosur. Otros países, como Colombia y Perú, negocian tratados de libre comercio con los Estados Unidos y dejan a Brasil en segundo plano.

El opositor socialdemócrata Arthur Virgilio fue directo al punto: "El episodio [del gas] muestra la clara pérdida de liderazgo de Brasil. Si el presidente Lula fuera líder, se habría reunido con Evo Morales y resuelto la cuestión".

"El líder del movimiento populista Hugo Chávez debe haber presionado a su «liderado» para que retrocediera", ironizó José Carlos Aleluia, del Partido de Frente Liberal (derecha), sobre el papel supuestamente permisivo de Lula durante la reunión de Puerto Iguazú.

Por Luis Esnal
Corresponsal en Brasil

mayo 05, 2006

Los cuatro presidentes que eligieron estar tres horas a solas y sin testigos.

Publicado en Clarín.

Los mandatarios aceptaron el ingreso de sus respectivos cancilleres recién sobre el final de la reunión. Néstor Kirchner fue el primero en llegar. El venezolano Hugo Chávez, el último en retirarse.

PUERTO IGUAZU. ENVIADOS ESPECIALES


Néstor Kirchner habitualmente es el último en llegar a las cumbres presidenciales. Pero ayer fue el primero en aterrizar en Puerto Iguazú. A las 10, el Tango 01 llegaba al aeropuerto local. Una hora después, arribó Lula. Y quince minutos más tarde, Evo Morales y Chávez.

La cumbre se hizo en el Iguazú Grand Hotel. Es un edificio bajo, de ladrillos a la vista, rodeado de un jardín tropical, con piletas de un azul espléndido. Para entrar al hotel, los presidentes debieron sortear una hilera de autos brasileños que hora tras hora hacen cola frente a una Repsol-YPF donde compran nafta más barata que en su país, síntoma claro de otra de las asimetrías de la región.

Los presidentes estuvieron algo más de tres horas a solas. Y sólo aceptaron el ingreso de los cancilleres 15 minutos antes de terminar el encuentro. Ya habían pasado las 3 de la tarde cuando salieron del coqueto salón Los Lirios, de un rojo subido, donde se armó la mesa cuadrada del diálogo. Se pararon al aire libre para las fotos de rigor, y luego atacaron el almuerzo, en un comedor de colores pastel en el que casi ninguna copa lucía con vino: había mucha agua y gaseosas.

Los cuatro presidentes, más el gobernador local, Carlos Rovira, el jefe de Gabinete, Alberto Fernádez, el asesor presidencial brasileño Marco Aurelio García y dos traductores (uno brasileño, otro argentino) ocupaban la mesa principal. Allí, Evo Morales fue el que se mostró más entusiasmado en la comida, mientras el resto prefirió la charla. En otras dos mesas se repartieron ministros y secretarios.

Decenas de policías rodeaban el hotel de la cumbre, pero adentro las medidas de seguridad eran laxas, demostrando la urgencia con que se armó la reunión. Esa misma urgencia que permitió al PJ local llegar a colgar sólo dos carteles entre el aeropuerto y la sede del encuentro. En uno decía "Bienvenido Sr. Presidente", así en singular. En el otro, "Coraje, Kirchner".

Tras el almuerzo, los cuatro presidentes pasaron a un salón donde se había montado una curiosa conferencia de prensa: las primeras 10 filas de asientos estaban ocupadas por funcionarios de las delegaciones. Atrás, un pequeño vallado, y más atrás los periodistas. Sólo se permitió una pregunta por país, y sólo debía estar destinada a un presidente. Las respuestas de Lula y Chávez fueron aplaudidas por sus respectivos funcionarios. Al terminar ese período, casi posando para las fotos, Kichner, Lula, Chávez y Morales se quedaron conversando sobre el estrado, prodigándose sonrisas, abrazos y gestos de cordialidad. El mensaje de que el encuentro había sido "el mejor de los que hemos tenido", como destacaron cada uno de los presidentes, tenía que tener su correlato de imágenes.

Minutos después, los presidentes bajaban a sus habitaciones y con una velocidad que sorprendió se subieron a los Mercedes Benz que esperaban en la puerta y salieron hacia el aeropuerto. Como otras veces, Chávez fue el último, el que se permitió dar un par de pequeñas conferencias de prensa adicionales y el que se sacó fotos con cada uno que se lo solicitó. Cuestiones de estilo.

Bolivia acordó que no faltará gas, pero habrá disputa por el precio.

Publicado en Clarín.

Kirchner, Lula, Chávez y Evo Morales se reunieron a solas en Puerto Iguazú. Se bajó la tensión y se garantiza el abastecimiento para Argentina y Brasil. Pero discutirán el precio a cambio de inversiones.

Marcelo Canton PUERTO IGUAZU. ENVIADO ESPECIAL
mcanton@clarin.com

Argentina y Brasil obtuvieron ayer garantías respecto a que no les faltará el gas boliviano. Los precios no fueron definidos, pero acordaron que serán "racionales y equitativos". Bolivia, a cambio, se llevó la promesa de inversiones.

La fuerte tensión entre Brasil y Bolivia luego de que Evo Morales nacionalizara esta semana los campos petroleros, fue lo que convocó ayer, aquí, a los presidentes Néstor Kirchner, Lula, Evo Morales y al venezolano Hugo Chávez. Hubo un encuentro de más de tres horas, donde se habló con "franqueza", según dijeron los presidentes, utilizando la palabra que en círculos diplomáticos se usa para expresar "dureza".

El gas fue el eje central de la reunión. Tanto que el documento que se leyó al final señala que los presidentes "destacaron que la integración energética es un elemento esencial de la integración regional en beneficio del pueblo". Dos semanas atrás, el presidente de Bolivia y el ministro de Planificación argentino, Julio De Vido, ya habían acordado una garantía boliviana de que se cumplirían los convenios que autorizan exportaciones por hasta 7 millones de metros cúbicos diarios de gas a la Argentina.

Pero quedaron en definir en una comisión, que tendría plazo hasta el 15 de este mes, el precio de compra. La nacionalización de las reservas decretada por Morales puso una impasse a esa discusión. Ayer, se le dio un marco.

"Los presidentes coincidieron en la necesidad de preservar y garantizar el abastecimiento de gas favoreciendo un desarrollo equilibrado en los países productores y consumidores", señala el documento de Puerto Iguazú. Asimismo destacaron que la discusión sobre los precios del gas debe darse en un "marco racional y equitativo que viabilice los emprendimientos".

"La preservación y garantía del volumen del gas que necesiten los países que compren a Venezuela o Bolivia, está absolutamente garantizado", dijo Kirchner tras el encuentro. Y fue más allá: "Respecto al precio, el documento es absolutamente claro, dice racionalidad, criterio, ayudar al crecimiento, al consumo y una situación bilateral que se irá resolviendo entre los países que tengan que discutir el precio".

—¿Cuál será el precio del gas boliviano para la Argentina?, preguntó Clarín al ministro De Vido, luego de la reunión.

—Aquí no se discutieron valores concretos, pero serán valores justos y razonables.

—¿Cuál es el que aspira?

—Nosotros con los precios actuales estamos bien, ellos son los que piden el cambio.

—¿Hay un techo?

—Para mí, el techo es 1,40 dólares por millón de BTU (la forma en que se paga) que abona la indus tria en la Argentina.

El precio en el mercado interno argentino es muy inferior a los valores a que se importa gas de Bolivia, que promedia los US$ 3 por millón de BTU. Fuentes bolivianas mencionan US$ 5 como el precio que pretenderían en el futuro. En la ecuación energética argentina, el cambio no es de gran peso: el gas boliviano es un 4 a 5% del total del consumo.

Pero la definición es clave para la segunda etapa de la discusión, cuando se negocie el contrato por otros 20 millones de metros cúbicos diarios para construir el nuevo gasoducto entre Bolivia y la Argentina.

La garantía de abastecimiento de gas que ofreció ayer Bolivia a Argentina es, claro, igual para Brasil. A cambio, pidió inversiones que promuevan el desarrollo del país. Ayer se anunció la primera: PDVSA, la petrolera venezolana, confirmó que el 18 de mayo firmará el contrato para construir en Santa Cruz de la Sierra una planta de separación de gases de US$ 40 millones.

"El presidente Evo Morales va a presentar en el futuro próximo una lista de necesidades", dijo ayer Lula ante la prensa.

Hugo Chávez no se quiso quedar callado. Y entregó públicamente una carta a Evo Morales invitándolo a ser parte del Gasoducto del Sur, que cruzará desde Venezuela hasta la Argentina.

"Evo ya nos dijo que sí", aseguró, con el presidente boliviano sonriendo a su lado.

Bolivia seguirá enviando gas, pero no se sabe a qué precio.

Publicado en La Nación.
La cumbre de Iguazú sirvió para descomprimir la tensión por la provisión de gas; el gobierno boliviano pretende un fuerte ajuste en los valores; negociará bilateralmente

PUERTO IGUAZU.– De un modo u otro, la crisis iba a descomprimirse. ¿Cómo? En síntesis, Evo Morales aceptó la invitación de Néstor Kirchner, Luiz Inacio Lula da Silva y Hugo Chávez a formar parte del proyecto del gasoducto, o megagasoducto, que partirá desde Venezuela y surcará las entrañas de la región hasta el sur argentino, y se comprometió a evitar eventuales problemas en el abastecimiento de gas boliviano a Brasil y a la Argentina. También, a negociar los futuros precios “en un marco racional y equitativo”.

No hablaron de montos ni de volúmenes, sino de fijar una base política para evitar nuevos contratiempos y de fomentar “los diálogos bilaterales para resolver las cuestiones pendientes”. De todos modos, fuentes argentinas y bolivianas en La Paz revelaron ayer a LA NACION que Bolivia pretende aplicar un aumento del 64% al gas que le vende a la Argentina (ver en la Pág. 5).

En coincidencia con la reunión del presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, con su par norteamericano, George W. Bush, en la Casa Blanca, también “expresaron su voluntad de trabajar para la profundización del Mercosur y la consolidación de la integración sudamericana”.

La cumbre coincidió, a su vez, con la presentación argentina ante la Corte Internacional de La Haya (de lo que se informa por separado). A ello se refirió el canciller Jorge Taiana mientras los presidentes estaban reunidos, aunque Kirchner aclaró que no recibió adhesiones ni reproches de sus colegas porque se trata de “un tema bilateral”.

En la reunión privada entre los cuatro, Lula le planteó a Morales: “Por la compra de gas, Brasil le paga 1000 millones de dólares por año a Bolivia”. En ese momento, sentados frente a mesas rectangulares que formaban un cuadrado, de modo que se vieran las caras, y que tenían manteles blancos sobre los cuales sólo había carteles con los nombres de los países, Kirchner y Chávez concluyeron que el presidente brasileño estaba advirtiéndole a su par boliviano que podía buscar nuevos mercados.

En defensa del decreto de nacionalización de los hidrocarburos, motivo de la preocupación de Lula, del respaldo de Kirchner y de la presencia de Chávez, Morales exclamó: "Ni Pinochet privatizó el cobre chileno". Hablaba, según relató después el presidente venezolano a algunos periodistas, de la necesidad de devolver al Estado el papel que perdió durante la era de las privatizaciones. No se privó entonces de despotricar contra los Estados Unidos y de prometer que iba a comprar a Bolivia toda su producción de soja, así como parte de sus hojas de coca. Morales, según Lula, presentará a Brasil una "lista de demandas".

En ello convinieron los cuatro, así como en un compromiso de evitar nuevas confrontaciones por falta de coordinación en las medidas internas que puedan perjudicar a alguno de ellos. De la cumbre no participaron ministros ni asistentes, señal de que no querían testigos de una discusión que Kirchner y Chávez calificaron de "una de las mejores" desde que asumieron sus respectivos mandatos.

Como anfitrión y conciliador del aprieto en el que se vio inmerso Lula por los reclamos de Petrobras y por el temor de un virtual desabastecimiento de gas a cinco meses de los comicios en los cuales buscará la reelección, Kirchner leyó una declaración conjunta en la cual "destacaron que la integración energética es un elemento esencial de la integración regional en beneficio de sus pueblos" y "coincidieron en la necesidad de preservar y garantizar el abastecimiento de gas, favoreciendo un desarrollo equilibrado de los países productores y consumidores".

Omisión

A su turno, Morales expresó su agradecimiento a Lula, Kirchner y Chávez por haber brindado su ayuda en las recientes inundaciones en Bolivia y señaló que "con esta reunión se resuelve cualquier susceptibilidad o preocupación de los gobiernos". Omitió de ese modo una respuesta sobre la presunta acusación de "chantaje" que había formulado a Petrobras por su decisión de congelar las inversiones en su país.

La declaración conjunta señala que coincidieron en "preservar y garantizar el abastecimiento de gas, favoreciendo un desarrollo equilibrado de los países productores y consumidores". También pondera, sin dar cifras, que se fijarán precios "equitativos" y que el suministro está garantizado.

Con ello, Lula suspiró, aliviado. Y, como adelantó ayer LA NACION, negó que hubiera una crisis y dijo que se sentía confiado en que iban a resolverse las diferencias. Admitió, sin embargo, que había sido un "error estratégico" que Brasil dependiera de una sola fuente de abastecimiento de gas, con lo cual rubricó en forma implícita la posibilidad de plantearse nuevos horizontes si no obtenía una respuesta favorable de Morales. Se trata de 26 millones de metros cúbicos diarios de gas, algo así como la mitad de su demanda interna.

Después de la cumbre, en ningún momento se mostró preocupado por un virtual desabastecimiento ni por un aumento del precio. "El problema es garantizar el gas brasileño -dijo-. Estoy tranquilo. No va a aumentar el precio. No tengo esa preocupación."

El "sufrido pueblo" boliviano, dijo, tenía derecho de reclamar el control de sus recursos naturales. En la víspera, en Brasilia, Lula había señalado que el derecho de los bolivianos significaba negarles el derecho a los brasileños. El derecho de reclamar seguridad jurídica para las inversiones de Petrobras, del orden de los 1000 millones de dólares en una década.

Morales y Chávez, reunidos desde anteayer, conformaron una suerte de alianza mientras Kirchner y Lula, reunidos una hora antes de la cumbre, procuraron unificar discursos como virtuales perjudicados de LA NACIONalización de los hidrocarburos bolivianos.

Con la consigna de ver el vaso medio lleno, no medio vacío, Chávez destacó que la decisión de Morales, beneficiosa para Petróleos de Venezuela (Pdvsa), cuyos técnicos tienen venia para trabajar en Bolivia, "no va a afectar para nada; al contrario, va a afectar en positivo".

En positivo, justamente, entregó a Morales el documento por el cual Bolivia era formalmente invitado a formar parte del gasoducto continental y reunirse con ellos en agosto, en Caracas, para ultimar los detalles de las primeras perforaciones, a cargo de la compañía venezolana y de Petrobras, la máxima inversora en los hidrocarburos bolivianos e importadora del gas que consume Brasil.

Sobre Petrobras, cuyos contratos con Bolivia indican que cualquier pleito debe ser dirimido en un tribunal de Nueva York, Lula no habló. Dijo que "es una empresa independiente" y que "invertirá donde tenga posibilidades y donde le convenga".

Desde España, vinculada con los intereses de Repsol YPF, Kirchner recibió como señal la preocupación del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Con él planea reunirse en el primer semestre de este año y, en principio, debería presentarle una estantería limpia de cuestiones pendientes, sobre todo con las compañías privatizadas en la Argentina. A diferencia de la comprensión expresada por los vecinos de Bolivia, en aquellas latitudes se llegó a hablar de "una decisión unilateral que ha hecho saltar por los aires el orden jurídico internacional".

Por Jorge Elías
Enviado especial

Bolivia acordó que no faltará gas, pero habrá disputa por el precio.

Publicado en Clarín.

 Argentina y Brasil obtuvieron ayer garantías respecto a que no les faltará el gas boliviano. Los precios no fueron definidos, pero acordaron que serán "racionales y equitativos". Bolivia, a cambio, se llevó la promesa de inversiones.

La fuerte tensión entre Brasil y Bolivia luego de que Evo Morales nacionalizara esta semana los campos petroleros, fue lo que convocó ayer, aquí, a los presidentes Néstor Kirchner, Lula, Evo Morales y al venezolano Hugo Chávez. Hubo un encuentro de más de tres horas, donde se habló con "franqueza", según dijeron los presidentes, utilizando la palabra que en círculos diplomáticos se usa para expresar "dureza".

El gas fue el eje central de la reunión. Tanto que el documento que se leyó al final señala que los presidentes "destacaron que la integración energética es un elemento esencial de la integración regional en beneficio del pueblo". Dos semanas atrás, el presidente de Bolivia y el ministro de Planificación argentino, Julio De Vido, ya habían acordado una garantía boliviana de que se cumplirían los convenios que autorizan exportaciones por hasta 7 millones de metros cúbicos diarios de gas a la Argentina.

Pero quedaron en definir en una comisión, que tendría plazo hasta el 15 de este mes, el precio de compra. La nacionalización de las reservas decretada por Morales puso una impasse a esa discusión. Ayer, se le dio un marco.

"Los presidentes coincidieron en la necesidad de preservar y garantizar el abastecimiento de gas favoreciendo un desarrollo equilibrado en los países productores y consumidores", señala el documento de Puerto Iguazú. Asimismo destacaron que la discusión sobre los precios del gas debe darse en un "marco racional y equitativo que viabilice los emprendimientos".

"La preservación y garantía del volumen del gas que necesiten los países que compren a Venezuela o Bolivia, está absolutamente garantizado", dijo Kirchner tras el encuentro. Y fue más allá: "Respecto al precio, el documento es absolutamente claro, dice racionalidad, criterio, ayudar al crecimiento, al consumo y una situación bilateral que se irá resolviendo entre los países que tengan que discutir el precio".

—¿Cuál será el precio del gas boliviano para la Argentina?, preguntó Clarín al ministro De Vido, luego de la reunión.

—Aquí no se discutieron valores concretos, pero serán valores justos y razonables.

—¿Cuál es el que aspira?

—Nosotros con los precios actuales estamos bien, ellos son los que piden el cambio.

—¿Hay un techo?

—Para mí, el techo es 1,40 dólares por millón de BTU (la forma en que se paga) que abona la indus tria en la Argentina.

El precio en el mercado interno argentino es muy inferior a los valores a que se importa gas de Bolivia, que promedia los US$ 3 por millón de BTU. Fuentes bolivianas mencionan US$ 5 como el precio que pretenderían en el futuro. En la ecuación energética argentina, el cambio no es de gran peso: el gas boliviano es un 4 a 5% del total del consumo.

Pero la definición es clave para la segunda etapa de la discusión, cuando se negocie el contrato por otros 20 millones de metros cúbicos diarios para construir el nuevo gasoducto entre Bolivia y la Argentina.

La garantía de abastecimiento de gas que ofreció ayer Bolivia a Argentina es, claro, igual para Brasil. A cambio, pidió inversiones que promuevan el desarrollo del país. Ayer se anunció la primera: PDVSA, la petrolera venezolana, confirmó que el 18 de mayo firmará el contrato para construir en Santa Cruz de la Sierra una planta de separación de gases de US$ 40 millones.

"El presidente Evo Morales va a presentar en el futuro próximo una lista de necesidades", dijo ayer Lula ante la prensa.

Hugo Chávez no se quiso quedar callado. Y entregó públicamente una carta a Evo Morales invitándolo a ser parte del Gasoducto del Sur, que cruzará desde Venezuela hasta la Argentina.

"Evo ya nos dijo que sí", aseguró, con el presidente boliviano sonriendo a su lado.

Leaders Discuss Bolivian Energy Takeover

Publicado en NYTimes.



By PAULO PRADA and JUAN FORERO
Published: May 5, 2006

PUERTO IGUAZÚ, Argentina, May 4 — There were smiles and bear hugs all around as four South American leaders met here Thursday to defuse a crisis set off by Bolivia's decision this week to nationalize its energy reserves.

But the joviality could not disguise the strains, as the leaders of Bolivia, Venezuela, Brazil and Argentina walked away with little more than an agreement to negotiate the prices of the natural gas that Bolivia will now control, and to keep talking.

"In this meeting, any concerns the presidents may have had have been dispelled," said Bolivia's new president, Evo Morales, whose announcement on Monday has deeply unsettled Brazil and Argentina, which depend on Bolivia's natural gas to fuel their growing economies.

But even as he and the other leaders insisted there was no rift among them, the urgency of the meeting demonstrated the potential for economics to trump ideology, with Brazil and Argentina increasingly worried about where they are going to get their fuel, and at what price.

The crisis has been particularly damaging to Brazil's president, President Luiz Inácio Lula da Silva, who has been harshly criticized at home as having failed to look after his country's interests.

Critics say Mr. da Silva, who is expected to run for re-election this year, has surrendered political space to Venezuela's president, Hugo Chávez, who joined the meeting at this Argentine resort town as Bolivia's most strident backer.

"The Brazilian press has been very critical about Lula the last three days," said Timothy Powers, an expert on Brazil at Oxford University, "that Lula has been playing footsie with Chávez and Evo, and that when it comes to national interests like gas, Lula is very naïve in getting himself into this position. Lula looks weak, like he's a prisoner of events."

As a gesture, President Néstor Kirchner of Argentina, Mr. da Silva and Mr. Chávez invited Bolivia to take part in a proposed but still distant project to build a $20 billion pipeline, to run 5,000 miles from Venezuela to Argentina.

But the pipeline's future is uncertain and the meeting did little to address more immediate concerns: the price of gas in the countries supplied by Bolivia, which holds the largest gas reserves in Latin America, after Venezuela.

The Brazilian energy giant, Petrobras, was already moving to find alternative sources of gas outside Bolivia, and said it was working to develop untapped fields in Brazil, spending $8.8 billion in the next four years to develop gas beds off the southeast coast. But those plans are expected to take years.

"The market is growing fast and we're working to develop as many sources for gas as we can," Ildo Sauer, the company's director for natural gas and energy, said in a telephone interview.

He also said the company would contest efforts by Bolivia to raise the price of the natural gas that Petrobras imports beyond that stipulated by existing contracts. "The present price is fair," he said. "Anything beyond that, we'll challenge through the appropriate arbitration."

Officials from Petrobras said Wednesday that they would immediately suspend investments in Bolivia. The move was not retaliation, the chief executive, José Sergio Gabrielli, told reporters, but rather a logical business decision.

While the crisis has highlighted the mutual dependency of the region's economies, it was not clear that the lesson was yet fully absorbed, particularly in Bolivia, an impoverished, landlocked country whose natural gas reserves were developed by foreign companies in the late 1990's.

Before the summit meeting here, Mr. Morales, quoted by Bolivia's state information agency regarding Petrobras's investment decision, said, "They can blackmail, but it's not possible that they build a great company with our resources and leave our country's economy in bad shape."

At the moment, Venezuela is offering itself as an eager partner to take up some of the slack in Bolivia left by wary investors.

The Venezuelan state oil company, Petróleos de Venezuela, is helping Bolivia's small state-run energy company to begin developing its new role as a clearinghouse for oil and gas, while investing in new facilities.

The first investment, a $40 million plant to process liquid hydrocarbons, will be formalized in La Paz, Bolivia's capital, on May 18, Rafael Ramírez, Venezuela's energy minister, said in an interview after the meeting.

"We are prepared to make the necessary financial and technical agreements to help Bolivia get under way with the new structure of the industry," he said.

Still, Petrobras's tactic dampened the mood the four presidents wanted to establish. Mr. da Silva dismissed this week's energy troubles as growing pains essential to future prosperity. Mr. Chávez painted the Bolivian nationalization as a step that would lead to more energy integration.

Political analysts were unconvinced. "One of the great problems of populist rhetoric is that they tend to make promises they later cannot deliver," said Riordan Roett, a Latin America expert at Johns Hopkins University.

Paulo Prada reported from Puerto Iguazú for this article, and Juan Forero from Santa Cruz, Bolivia.

Lula, Kirchner y Chávez apoyan nacionalización energética de Bolivia.

Publicado en Telesur.

Al cierre de la cumbre cuatrilateral en la localidad Argentina Puerto Iguazu el jueves, el anfitrión Néstor Kirchner expresó su satisfacción ante el encuentro, en el que resaltó la importancia de discutir con sus colegas de Bolivia, Brasil y Venezuela el impacto de la nacionalización de los hidrocarburos bolivianos y se adelantaron proyectos de la integración energética.

El presidente de brasileño Luiz Ignácio Lula Da Silva expresó que su nación respeta el “derecho soberano que tiene Bolivia en sus riquezas minerales”, tras el anuncio del presidente Evo Morales de nacionalizar los recursos minerales de Bolivia.

De acuerdo al reporte de TeleSUR, Lula dijo: “yo como presidente conozco la situación económica de Bolivia, por ello quiero invitar a los presidentes de Venezuela (Hugo Chávez) y Argentina (Néstor Kirchner) a que elaboremos planes para impulsar y fortalecer el desenvolvimiento” del país andino, manifestó el brasileño en rueda de prensa conjunta con sus pares de Venezuela, Argentina y Bolivia.

Lula manifestó que la iniciativa de apoyar al gobierno boliviano “es parte de los procesos de integración del continente suramericano”.

De igual forma, anunció que las negociaciones entre la petrolera española Repsol y los gobiernos de Bolivia y Brasil se mantendrán y sostuvo que “Brasil tiene excelentes relaciones con Argentina y Venezuela, por eso ahora quiere tenerlas también con Bolivia”.

Además, el presidente brasileño señaló que su país tiene como principal objetivo el fortalecimiento del bloque suramericano, unión que sirva para negociar con otros continentes.

Agregó que las relaciones con Bolivia “no se van a ver afectadas por la decisión de Morales con relación a la estatal Petrobras”, a raíz de la nacionalización de los hidrocarburos.

El conflicto con Petrobras será dialogado “de la manera más democrática posible” entre el gobierno de La Paz y los representantes de la petrolera brasileña, dijo Lula.

Su colega venezolano Hugo Chávez defendió la decisión “soberana” de Bolivia en estatizar su industria energética y aseguró que el conflicto no afectará las relaciones de los países suramericanos.

También ratificó la incorporación boliviana al proyecto del gasoducto suramericano de 8.000 Km, impulsado por los gobiernos de Caracas, Buenos Aires y Brasilia.

A su vez, el presidente Chávez anunció que el próximo mes de agosto se realizará un encuentro con sus homólogos de Argentina, Brasil y Bolivia para “relanzar el proyecto del gasoducto del Sur”.

“En agosto debemos reunirnos en Venezuela para relanzar el proyecto”, dijo Chávez tras señalar que esa cumbre saldrá “al frente de quienes están jugando a la división” en América del Sur.

Ante la decisión boliviana de nacionalizar sus riquezas minerales Chávez dijo que Morales no está haciendo otra cosa que cumplir con el mandato del pueblo boliviano, al recordar las condiciones sociales del segundo país más empobrecido del continente.

mayo 04, 2006

Kirchner buscará mediar en la cumbre con Lula, Evo y Chávez.

Publicado en Clarín.

El Presidente se reúne hoy con sus colegas regionales en búsqueda de una solución a la crisis desatada tras la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia. Esa decisión generó una fuerte tensión con Brasil.

Eleonora Gosman PUERTO IGUAZU. ENVIADA ESPECIAL
egosman@clarin.com

La Cumbre que empieza hoy a la mañana en esta ciudad turística, y que reúne a Néstor Kirchner, Lula da Silva, el boliviano Evo Morales y el venezolano Hugo Chávez, servirá para "dar un marco político" capaz de "poner en carriles" la seguridad energética regional. Así lo aseguraron ayer los gobiernos tanto en Buenos Aires como en Brasilia.

Argentina va a acompañar a Brasil en las demandas ante Bolivia para que la declaración de soberanía sobre sus hidrocarburos no se traduzca en un desmadre del precio del gas que vende a sus vecinos, aseguran las mismas fuentes. De hecho, Kirchner llega con la intención de conciliar el fuerte enfrentamiento que se viene agudizando entre Lula y Evo Morales, puesto de manifiesto ayer cuando Petrobras anunció el levantamiento de sus inversiones en Bolivia.

El otro dato político que despertó suspicacias es el arribo de Chávez ayer a La Paz. Los presidentes de Venezuela y Bolivia viajaban juntos hoy a Iguazú.

Pero habrá una segunda parte de esta negociación. Y es cómo se renegocia el proceso de reestatización de empresas como Repsol-YPF o Petrobras, de modo que sus bienes y ganancias no se vean tan disminuidos.

Para unos esta cita "hará historia". La ven como un foro de presidentes empeñados en reafirmar que los conflictos regionales se pueden resolver dentro de casa. Otros, en cambio, consideran esta nueva cumbre —decidida de urgencia el martes, luego que Bolivia reestatizó sus hidrocarburos— como una expresión del deterioro del sistema progresista de alianzas presidenciales.

Como sea, Kirchner, Lula, Morales y Chávez tendrán que poner hoy el máximo ingenio para no transmitir una idea pesimista. Según confiaron fuentes diplomáticas argentinas, "de este encuentro saldrá con toda seguridad una señal positiva de los presidentes al resto del mundo: quieren mostrarse unidos en las fotos". Y agregaban que Argentina "acompañará a Lula" en esta negociación; sobre todo porque el brasileño lo llamó a Kirchner para pedir "ayuda" en una negociación que interesa a ambos, pero que involucra más fuerte a Brasil que a la Argentina: el gas boliviano representa 50% del mercado brasileño, contra 4 o 5% en el caso argentino.

El encuentro se decidió de forma tan acelerada que ni siquiera hubo tiempo para que las diplomacias y los cuerpos de seguridad presidenciales se prepararan. Encima, al elegir las Cataratas como sede de la cita, había pocas alternativas de vuelos para movilizar a todos los funcionarios.

Lula decidió viajar con su vicepresidente, José Alencar, además de varios ministros —como Dilma Rousseff, jefa de la Casa Civil, y Guido Mántega, de Hacienda—. Esto llevó a una situación inédita que dejó fascinados a los brasileños: por primera vez una mujer accederá a dirigir los destinos del país. Es la nueva titular de la Corte Suprema de Justicia, Ellen Northfleet, que se sentará por horas en el sillón presidencial.

En Buenos Aires analizaban el día de hoy como un momento muy particular para el gobierno de Kirchner. Recordaron que el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, se reúne hoy con el norteamericano George Bush. Y con cierta satisfacción marcaban diferencias: "Mientras Tabaré está en Washington, cuatro presidentes sudamericanos daremos en Iguazú un ejemplo de que podemos caminar juntos."

Pero si la decisión de los presidentes es presentarse unidos, eso no será a costa de dejar de lado los intereses particulares de cada país. Lula sostuvo ayer que las divergencias entre los países son naturales cuando se vive en democracia. "Lo que no se puede hacer es maximizar las dimensiones de los conflictos", dijo. Sin embargo, mientras defendía su espíritu diplomático en relación a Bolivia, instruía a Petrobras a presentarse en los estrados judiciales de Nueva York para dar la batalla legal y evitar allí las expropiaciones de sus inversiones.

Lula y Kirchner se unen para pedir moderación a Morales.

Publicado en La Nación.
Tras la nacionalización de los hidrocarburos bolivianos, se reúnen hoy en Iguazú

PUERTO IGUAZU.- ¿Era necesario que el ejército boliviano ocupara el frente de Petrobras como si hubiera recuperado por la fuerza un territorio usurpado o la salida al mar, cual reivindicación de la soberanía?

Palabras más, palabras menos, Néstor Kirchner y Luiz Inacio Lula da Silva no cuestionan la decisión de Evo Morales de nacionalizar los hidrocarburos, sino las formas, por más que haya querido sacar rédito para la elección de la Asamblea Constituyente -que será en julio- y que, en su primera medida de alto impacto, haya adoptado el modelo de Hugo Chávez como forma de reflotar su popularidad.

Los cuatro presidentes, convocados de urgencia por los dos "socios mayores" del Mercosur, según el latiguillo que aplica Tabaré Vázquez a Lula y a Kirchner, se reunirán hoy, desde las 10, en el Iguazú Grand Hotel, pegado a la frontera brasileña, con el fin de "enrumbar", como suele decir Chávez, la política energética de una región signada últimamente por crisis frecuentes en sus bloques y entre vecinos.

A esa misma hora, pero de Washington, Tabaré Vázquez será recibido por George W. Bush. Su desencanto del Mercosur, por el cual estaría dispuesto a impulsar la desafiliación de Uruguay "si no se renueva", no será ajeno a la cumbre de Puerto Iguazú. Pero, según confió a LA NACION un diplomático brasileño, habrá que ver "qué gestos transmite, porque, al menos para Brasil, no está claro qué pretende".

A puertas cerradas, como principal afectado por el decreto de Morales, Lula procurará hacerle ver que cometió un pecado de principiante o que, más allá de la presencia de Chávez, se dejó llevar por los discursos revolucionarios que compartieron ambos con Fidel Castro en La Habana antes de firmar el tratado de comercio con el cual honraron la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), con música venezolana, y rechazaron el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), con letra norteamericana.

En público, Lula dirá que "no hay crisis" con Bolivia y que confía en el diálogo. Sobre la base de la moderación, su herramienta favorita desde que dejó de batallar contra la globalización en el Foro de San Pablo, procurará balancear las posiciones planteadas en su gobierno desde que Morales anunció LA NACIONalización de los hidrocarburos el Día del Trabajo, fecha sensible para un presidente curtido en los sindicatos como el brasileño.

Como político, Lula le dirá a Morales que entiende el significado de cumplir con una promesa electoral, pero también le hará ver que él mismo será candidato a la reelección en octubre y que una medida de esta naturaleza podría perjudicarlo.

Señales a medias

Como presidente, le expondrá que Petrobras invirtió en Bolivia 1500 millones de dólares en la última década y que, como lo fija el contrato, cualquier diferencia, empezando por un aumento en el precio del gas, debe dirimirse en un tribunal de Nueva York.

Desde La Paz, los "socios mayores" recibieron señales de tranquilidad: el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia (YPFB), Jorge Alvarado Rivas, garantizó la provisión de gas. No han sido suficientes. Sobre todo, porque confiaban en que Morales no iba a detonar "pirotecnia" con tropas frente a Petrobras.

"No vamos a negarlo -agregó la fuente de Itamaraty-. En el gobierno hay molestia, pero enfrentar en público a Morales sería aún peor. Elegimos la moderación. Por eso, la cumbre es en la Argentina, no en Brasil. A cinco meses de las elecciones, una medida así puede afectar a Lula. Nadie olvida aquello que se llamó el apagón de 2001, cuando dejó de recibirse gas."

Fuentes del gobierno argentino dijeron que la cumbre coincide con la presentación de la demanda contra Uruguay en la Corte de La Haya y que, "entre señales cruzadas", es posible que Kirchner redondee cada palabra de Lula. En su caso, después de haberse reunido ayer con el presidente de Repsol YPF, Antonio Brufau.

El mero gesto de haber dejado que trascendieran detalles del mal humor de la compañía implica una señal hacia el otro "socio mayor" y, sobre todo, hacia el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, tan moderado como Lula cuando convocó a Madrid al encargado de negocios de la embajada en La Paz en lugar del embajador.

Morales no estará solo aquí: Chávez adelantó ayer su viaje a La Paz. Voceros del gobierno boliviano se apresuraron a indicar que el decreto de nacionalización "fue elaborado exclusivamente por técnicos bolivianos, sin participación ajena". Tras asumir, Morales firmó un acuerdo con Chávez que permitía a Pdvsa entrar en el mercado boliviano y habilitaba a técnicos venezolanos a trabajar en Bolivia. La primera medida del ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada, fue inscribir a nombre del Estado las reservas de Repsol YPF.

Más allá del megagasoducto bolivariano y del destino incierto del Mercosur, habrá hoy cuatro frente a una mesa y, en principio, dos posiciones, dos concepciones de poder, dos cargas o más de "pirotecnia" y un acuerdo tácito de apelar a la moderación.

Por Jorge Elías
Enviado especial

Nadie invitó a los "socios menores"

PUERTO IGUAZU.- En medio del revuelo del Mercosur, cualquiera hubiera descontado que "los socios mayores", la Argentina y Brasil, debían invitar a la cumbre a "los hermanos menores", Uruguay y Paraguay, pero Tabaré Vázquez se reunirá con George W. Bush en Washington, y Nicanor Duarte Frutos recibirá en Asunción al presidente de Taiwan. "No lo tomamos como una afrenta -dijo a LA NACION una fuente de la cancillería paraguaya-. Nosotros le compramos gas a la Argentina y no es positivo que tomemos esto con susceptibilidad. Hubiera sido un detalle que nos invitaran, pero no pasó y, bueno, ya está."

Energética cumbre en Puerto Iguazú.

Publicado en BBC Mundo.

Martín Murphy
BBC Mundo, Argentina

Los presidentes de Argentina, Brasil, Venezuela y Bolivia se reúnen este jueves para evaluar el nuevo escenario energético regional que surgió a partir de la decisión de este último país de nacionalizar sus hidrocarburos.

La reunión, al parecer, fue idea del presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, quien llamó a su par de Argentina, Néstor Kirchner, y le comunicó su voluntad de sentarse a dialogar con Evo Morales, presidente de Bolivia y autor del decreto que tanto les preocupa.

A nadie sorprende que sean Brasil y Argentina los impulsores de este encuentro, ya que estos dos países son los mayores importadores de gas boliviano.

Argentina importa 4% de su consumo total de gas de Bolivia, mientras que en el caso de Brasil esta cifra asciende a 24,3%.

"Para los dos (países) es una fuente importante de preocupación... El cinturón de San Pablo depende mucho hoy en día del gas boliviano... Para Argentina, la preocupación es porque cayeron sus reservas de gas", señaló a BBC Mundo Daniel Bosque, director de la revista Enernews.

Cuestión de precio

El gobierno de Bolivia ha reiterado sin cesar que el suministro de gas a Argentina y Brasil está garantizado, y que lo que busca mediante la nacionalización de los hidrocarburos es mejorar el bienestar de su pueblo.

Pero esto no quiere decir que no haya cuestiones para discutir en la reunión de Puerto Iguazú.

Entre ellas destaca el precio que Argentina y Brasil pagan por el gas boliviano.

El precio actual ronda los US$3 por millón de BTU (la unidad térmica que se utiliza para medir su comercialización), muy por debajo del precio internacional.

La intención de Bolivia sería subir de US$3 a US$5 por millón de BTU, lo cual todavía estaría por debajo del precio internacional.

Hasta aquí todo parece muy claro: Bolivia quiere que le paguen más por su gas, y Argentina y Brasil estarían dispuestos a hacerlo, siempre y cuando sigan obteniendo un precio preferencial.

Objetivo a largo plazo

Pero detrás del encuentro en Puerto Iguazú se adivina otro objetivo más amplio y con consecuencias a futuro.

Este objetivo explicaría la presencia de Chávez en la reunión.

"El modelo de Chávez es de total pragmatismo: manejamos la renta petrolera, manejamos el petróleo en términos políticos y hegemónicos, pero seguimos siendo fuertes proveedores para Estados Unidos y para otros países", sostiene Daniel Bosque.

Venezuela y Bolivia tienen las mayores reservas de gas en la región, y juntos podrían controlar el mercado sin ningún problema.

Perú no se queda atrás en la cantidad de gas que posee, y es por eso que los ojos de la región están puestos en la elección presidencial del próximo mes, donde uno de los dos candidatos, Ollanta Humala, tiene un discurso muy similar al de Morales y Chávez respecto de la propiedad de los recursos naturales.

Otro país que seguirá de cerca el encuentro de este jueves es Chile, un importador neto de gas que tiene fuertes diferencias históricas con Bolivia.

Chile le compra a Argentina, que a su vez le compra a Bolivia.

Si el precio del gas sube para Argentina, también subirá para Chile.

Lula, Morales, Kirchner e Chávez discutem nacionalização do gás.

Publicado en Folha Online.

Os presidentes Luiz Inácio Lula da Silva, Evo Morales (Bolívia), Hugo Chávez (Venezuela) e Néstor Kirchner (Argentina) reunem-se hoje em Puerto Iguazú (cidade argentina na fronteira com Brasil e Paraguai) para discutir a nacionalização do gás e do petróleo boliviano.

Durante o encontro, que já começou, também deve ser discutido o projeto de gasoduto sul-americano que já vem sendo estudado por Brasil, Argentina e Venezuela.

Morales partiu para Puerto Iguazú acompanhado de Chávez, que viajou ontem para a Bolívia para apoiar a decisão do governo local de nacionalizar os hidrocarbonetos e colocou a estatal de petróleo venezuelana PDVSA à disposição para ajudar em possíveis investimentos na Bolívia.

Além disso, funcionários da PDVSA já ajudam bolivianos em refinarias e campos de gás que eram controlados por estrangeiros, segundo funcionários da Petrobras.

Ao contrário de Chávez, Lula deu declarações diplomáticas sobre a nacionalização, disse entender o país vizinho, mas também deixou claro que não vai aceitar que a Bolívia "imponha sua soberania" ao Brasil.

Mais direto, o presidente da Petrobras, José Sérgio Gabrielli, afirmou que a empresa desistiu de fazer novos investimentos na Bolívia, inclusive a já programada expansão do gasoduto que liga o país ao Brasil.

Afirmou também que não vai aceitar aumentos de preços do gás --o ministro de Hidrocarbonetos da Bolívia, Andrés Soliz Rada, defendeu ontem um aumento de 45% dos preços do gás.

A Petrobras, entretanto, já afirmou que deve acionar tribunal internacional de arbitragem em Nova York contra mudanças nos contratos assinados.

A nacionalização do gás e do petróleo prejudicou cerca de 20 empresas estrangeiras que possuíam investimentos na Bolívia.

A União Européia informou estar preocupada com a decisão de Morales e criticou o envio de tropas do Exército para garantir a ocupação de mais de 50 campos de gás.

Como possíveis mudanças no preço do gás só devem ser anunciadas nos próximos 180 dias, entretanto, todos os países optaram pela negociação com a Bolívia.

In Brazil, Anger at Leader's Mild Response to Bolivia's Bold Move

Publicado por NYTimes.

By PAULO PRADA
Published: May 4, 2006

RIO DE JANEIRO, May 3 — President Luiz Inácio Lula da Silva of Brazil continued his low-key approach on Wednesday to Bolivia's move to take control of its natural gas and oil industries, drawing a barrage of criticism here for what many consider Brazil's weak response.

Brazil is Bolivia's biggest natural gas customer, with more than half its supply coming from there, and Brazil's state-controlled energy company, with over $1 billion invested, is the biggest single investor in Bolivia's natural gas industry. But Mr. da Silva, who publicly applauded the rise of a fellow leftist, Evo Morales, to Bolivia's presidency last December, has offered a muted response since Bolivia announced on Monday that it would take control of its energy industry. Bolivia has South America's second largest natural gas reserves, after Venezuela.

Businesspeople, political opponents and large-scale consumers of natural gas in Brazil, which has South America's biggest economy, say Mr. da Silva was caught flat-footed by Bolivia's move and has been unwilling to parry decisively because of political affinity with Mr. Morales.

"Brazil should have seen this coming," said Rubens Barbosa, a former Brazilian ambassador to the United States now working as a business consultant in São Paulo. "Because of his ideology," Mr. Barbosa said, "the president was ill prepared to defend Brazil's commercial interests."

Aside from securing a guarantee from Mr. Morales that Bolivian gas would keep flowing to Brazil, Mr. da Silva has limited his reaction to saying he would negotiate with Bolivia on Thursday to protect Brazilian interests while respecting the laws of Bolivia. At a speech in Brasília on Wednesday, Mr. da Silva played down talk of a crisis between the countries, even defending the rights of the "suffering people" of Bolivia, South America's poorest nation, to "claim greater power over the greatest riches they have."

At a meeting on Thursday in Puerto Iguazú, Argentina, Mr. da Silva plans to begin negotiations with Mr. Morales in the company of Presidents Néstor Kirchner of Argentina and Hugo Chávez of Venezuela. Though Mr. Morales is unlikely to reverse the major points of his decision, which requires all foreign operators to sell oil and gas produced in Bolivia through its state-owned energy company, Brazil hopes the presence of the two other leaders, both sympathizers of Mr. Morales, will help Brazil and Bolivia find common ground.

Aldo Rebelo, a former minister in Mr. da Silva's government and now an important ally as president of the lower house of Congress, said mutual interests between the two countries should help them work toward a settlement. Bolivian gas, for instance, fuels much of Brazil's industry and a growing number of power plants fired by natural gas. Revenues from those gas exports give Bolivia roughly one-third of its tax revenues.

"There are too many interests at stake for Brazil not to find an agreement that both protects our commercial interests and enables Bolivia to implement the goals of a democratically elected government," Mr. Rebelo said.

Many critics contrasted Mr. da Silva's reaction to that of Prime Minister José Luis Rodríguez Zapatero of Spain, who warned Bolivia not to harm the interests of the Spanish oil company Repsol-YPF S.A. Repsol, one of the biggest oil companies operating in Latin America, is the second largest investor in Bolivia. The biggest is Petróleo Brasileiro S.A., or Petrobras, the Brazilian energy giant whose southern Bolivian oil fields served as the staging ground for Mr. Morales's decree.

Some political analysts say Mr. da Silva's soft rebuttal to Mr. Morales is calculated. A tougher reaction, they contend, could prompt Bolivia to be more aggressive in increasing its share of the profits as it negotiates new contracts with foreign investors, as stipulated by its decree.

Though Mr. da Silva has yet to declare his candidacy, as expected, for a second term in presidential elections next October, higher energy prices would not sit well with voters.

"There is tremendous concern of a high, short-term increase in gas prices," said Christopher Garman, director of Latin American research at Eurasia Group, a consulting firm. "Brazil wants to work gently toward an acceptable compromise."

mayo 03, 2006

Bolivia's Energy Takeover: Populism Rules in the Andes

Publicado en NYTimes.


By SIMON ROMERO and JUAN FORERO
Published: May 3, 2006

Bolivia's nationalization of its energy industry, announced Monday by President Evo Morales, was a vivid illustration that the populist policies, championed most prominently by Venezuela, were spreading.

The impact on international energy markets is expected to be minimal because Bolivia produces mostly natural gas and exports it to just two countries, Brazil and Argentina.

Symbolically, however, the dispatch of troops to refineries and oilfields threatens to inject more nationalistic fervor into the policies of Bolivia and other energy exporters, in Latin America and abroad.

"We're experiencing the supremacy of emotional politics at this time," Gonzalo Chávez, an economist at the Catholic University of La Paz in Bolivia, said in a telephone interview. "The nationalization was received with great enthusiasm, but we'll have to wait and see how the economic impact of all this plays out."

Many countries have already taken steps to assert greater control over their natural resources, spurred by nationalist politics and lofty energy prices.

Major oil suppliers like Saudi Arabia and Iran nationalized their oil interests decades ago. Russia recently reorganized its domestic energy industries as well. But it is in the Andean region where momentum is quickly building for a greater government role.

Venezuela, a top supplier of oil to the United States, is at the forefront of this trend, recently forcing foreign energy companies to accept state control of important ventures.

Ecuador imposed rules in April that increase the state's share of windfall oil profits, while in Peru, Ollanta Humala, a presidential candidate, has called for a more aggressive government role in natural gas and mining operations.

On Tuesday, Bolivia's vice president, Álvaro García, said major mining companies would also have to pay higher taxes. "There are not going to be company expropriations, of course," he told a local radio station, according to Reuters, "but we're going to assume a greater level of state control."

The government said it expected the nationalization of its energy sector, which includes the second-largest natural gas reserves in Latin America, behind Venezuela's, to raise its annual revenues by more than $300 million, to $780 million.

"I don't think the game is over," said Lawrence J. Goldstein, president of the PIRA Energy Group, which is based in New York and is supported by the petroleum industry. "It's going to move from the Americas to the Africans. This is a very dangerous precedent."

Bolivia's step highlighted the region's changing political landscape, pointing first to the weakening influence of the United States, and to the rising profile of Venezuela's president, Hugo Chávez, who has been empowered by soaring oil revenues.

But it also threatened to open a schism among the region's new wave of left-leaning leaders. Brazil's president, Luis Ignácio da Silva, while nominally left-leaning, has drifted more toward the center since his election in 2002. Now he will have to negotiate a way out of the current crisis for his country, which is one of the biggest investors in Bolivia's energy industry and the main buyer of Bolivia's natural gas.

Brazil announced late Tuesday that Mr. da Silva would meet Thursday in Puerto Iguazú, Argentina, with Mr. Morales and with Argentina's president, Néstor Kirchner, to press for stability in energy supplies and prices. Mr. Chávez may also attend.

The Brazilian state oil company, Petrobras, the nation's largest company, is among the small number of foreign energy companies that will feel the brunt of Bolivia's decision.

At a news conference on Tuesday, André Singer, a Brazilian government spokesman, said Petrobras would maintain its Bolivian operations for the time being, though it remained wary of future investments.

Other energy companies affected include the BG Group in Britain, Repsol-YPF S.A. of Spain and Total of France. The only Bolivian investment of Exxon Mobil, the largest American oil company, is a minority stake in a nonproducing gas field controlled by Total.

The president of Repsol, Antonio Brufau, said the Bolivian decree fell "outside the norms and logic of business that should be the guides for relations between companies and governments."

Companies said they were waiting for more details to emerge and for negotiations or legal arbitration to begin with the Bolivian government, which has given them six months to agree to the new conditions or leave.

For the largest natural gas fields, the decree would give the government 82 percent control, including royalties, taxes and direct stakes, while that level would be lower for smaller fields.

But specifics remain to be clarified, in particular whether infrastructure or assets will be seized without compensation. The decree described earlier policies giving foreign companies a foothold as "treason."

Edward E. Miller, president of Gas TransBoliviano S.A., a company that operates part of the pipeline to Brazil, said people in the energy industry were still trying to make sense of the changes.

"We have military in front of our offices, but they're not doing anything but making sure people don't take anything out of the offices," Mr. Miller said in a telephone interview from Santa Cruz de la Sierra, in Bolivia. "They're not abrasive, they just don't want anyone to leave with laptops or documents."

In taking such a bold step, Mr. Morales appeared to have taken a cue from President Chávez, who has used his oil money to buttress alliances. In Bolivia's case, Venezuela has agreed to supply about 200,000 barrels a month of subsidized diesel, donated about $30 million for social programs and sent literacy volunteers into the Bolivian countryside.

Just a day before his nationalization speech, Mr. Morales entered into a trade agreement with Venezuela and Cuba called the Bolivarian Alternative for the Americas.

"Chávez is forcing Bolivia into a radical shift," said Roger Tissot, director of markets and countries for PFC Energy, a consulting firm in Washington. "That is the major headache for the U.S."

The Bush administration has quietly tried to engage the new Bolivian government, though that overture and Brazil's efforts to moderate Mr. Morales appear to have had little effect.

A perception that foreign oil and mining concerns have exploited landlocked Bolivia has been a driving force in the country's politics for decades. But it gained new currency after Bolivia and other nations in the region reopened the energy industry in the 1990's.

Since then, there have been boisterous protests and a tide of electoral revolts by voters who felt that the economic benefits had not spread to the poor.

Bolivians have also chafed somewhat at their dependence on Brazil. Petrobras controls 45 percent of Bolivia's natural gas fields, and part of a pipeline that supplies 51 percent of Brazil's need for natural gas.

At the same time, Brazilian companies, eager to expand into neighboring countries, have been struggling to do so without offending their hosts.

"Brazilian companies still do not have a nuanced approach, a diplomatic culture, particularly in relation to smaller countries," Luís Nassif, one of Brazil's leading economic commentators, recently wrote in the newspaper Folha de S. Paulo. "They are arrogant, like the British before World War II."

Yet while Brazil might feel tremors from Bolivia's decision, it is Bolivia that may be risking its potential as a major natural gas exporter.

Companies had been holding off on investments in Bolivia for some time, unnerved by growing talk of precisely the kind of step that Mr. Morales took this week. Foreign direct investment, much of which goes to energy and mining, fell to $103 million in 2005, from $1 billion in 1999.

What is more, unlike oil, natural gas is not easily exportable, with costly liquefaction facilities, customized tankers or pipelines needed to take the fuel to markets. Chile, a potential market for Bolivian gas, may choose instead a project to import the fuel from as far away as Africa.

Even Brazil, while now reliant on Bolivian gas, has recently discovered large offshore gas reserves of its own. Thus the window of opportunity for Bolivia to become a leading gas exporter may be closing, even as it grows more courageous in its dealings with foreigners.

"If Brazil decides to give the cold shoulder to Bolivia," said Carlos Alberto López, an independent consultant for oil companies in La Paz, "Bolivia will be left with its gas underground."